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LA FIRMA DE IÑAKI GABILONDO

En la noche del próximo domingo

El PSOE no necesita un congreso, necesita un concilio. Y hacia ahí parece que vamos. Hacia un desenlace que señale ortodoxos y herejes

En la noche del próximo domingo, si los datos electorales en Galicia y Euskadi se parecen a los que anuncian los sondeos, la caldera socialista estallará, antes incluso de que finalice el escrutinio. Los amagos y las insinuaciones darán paso a la guerra declarada de barones y críticos contra Pedro Sánchez, que puede derivar en guerra civil porque hay quien olvida pero Sánchez no está solo, ni mucho menos.

Lo más triste es que no se enfrentan dos modelos de abordar los problemas de los ciudadanos, sino un sinfín de enconamientos y dos noes que se esgrimen como dogmas: el no radical de unos al Partido Popular y el no radical de otros a Podemos y a los nacionalismos. Dos absolutos sobre los cuales no se acepta el menor matiz, ni un segundo de discusión porque eso sería política. Y lo que ocurre más parece teología. El PSOE no necesita un congreso, necesita un concilio. Y hacia ahí parece que vamos. Hacia un desenlace que señale ortodoxos y herejes o algo peor, autos de fe que acaben con alguien en la hoguera y el viejo gran partido desgarrado.

Encantado con las divisiones socialistas, y tan campante ante la posibilidad de unas terceras elecciones, Rajoy permanece apoltronado en su trono de estiércol.

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