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LA FIRMA DE IÑAKI GABILONDO

La rebelión de las masas

Trump no es la enfermedad, es el síntoma. La enfermedad es el rechazo de las élites, el malestar social, el desapego democrático

Tengo la impresión de que lo que ha ocurrido hoy es la rebelión de las masas, que llevan bastante tiempo haciéndonos llegar su rumor sordo en todo el mundo occidental y que hoy han dado un formidable puñetazo en la mesa. Es el voto contra las élites, contra la globalización, siguiendo la música de este flautista de Hamelín, Donald Trump, que con su discurso nacionalista –“Nosotros lo primero”, “Volveremos a ser un gran país”- ha agrupado a muchísima gente. Una ola que ha barrido a los grandes partidos. Ha barrido a Obama, ha barrido a los grandes periódicos, ha barrido a las grandes instituciones internacionales.

Y ahora, naturalmente, es un presidente que lo primero que ha hecho ha sido intentar recomponer lo que él mismo ha roto porque ahora los Estados Unidos son los Estados ‘Desunidos’ de América. Y en su primer discurso ya ha hablado de controlar las furias desatadas y tratar de unir al país. Un país que va a tener que unir más cosas porque el Partido Republicano va a tener también que hacer una reflexión sobre su propia unidad interna y el Partido Demócrata igualmente.

Pero lo más fundamental es que es un presidente imprevisible: no ha tenido ninguna experiencia anterior de Gobierno público en nada y todo lo que ha dicho que iba a hacer lo ha dicho de una manera desarticulada, descuadrada, no en el marco de una reflexión compartida. Lo que ha dicho de la OMC, de la OTAN, del cambio climático, de Irán, de Cuba… todo han sido cosas sueltas que es muy probable que las cámaras le obligan a modular, le obliguen de alguna manera a modular.

Pero atención al efecto contagio en Europa. Este año tenemos elecciones presidenciales en Francia, y Marine Le Pen está frotándose las manos, También habrá elecciones en Alemania. Y no olvidemos que hace muy poco, en las elecciones estatales de Mecklenburgo-Antepomerania, en el feudo de Angela Merkel, ganó el partido Alternativa Alemania, el tercer partido del país.

Creo finalmente que Trump no es la enfermedad, es el síntoma. La enfermedad es el rechazo de las élites, el malestar social, el desapego democrático. Y lo que es trágico es que, como en tantas otras ocasiones en la historia, ese malestar popular se encarne en personajes deleznables que dicen mirar hacia delante pero que nos devuelven a las cavernas del machismo, el matonismo y el racismo.

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