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Los refugios de Cartagena

En el castillo de la Concepción de Cartagena podemos visitar algunos de los refugios más increíbles de la Guerra Civil. Fueron construidos por verdaderos ingenieros y expertos en minas cuyos trabajos sirvieron de inspiración en los refugios excavados en Francia en la II Guerra Mundial.

La guerra civil comenzó en julio de 1936, terminando el 1 de abril de 1939. Cartagena estuvo en el lado republicano, siendo una de las ciudades más castigadas durante la guerra por diversos motivos: Era el segundo centro de industria de guerra más importante después de Barcelona en el lado republicano. Parte de la flota republicana estuvo fondeada en el puerto de la ciudad. Gran parte de la ayuda recibida de Rusia para el bando republicano entró por el puerto de Cartagena. Una visita a este lugar nos hace viajar en el tiempo compartiendo las vivencias de aquellos protagonistas de la Historia.

Los bombardeos fueron llevados a cabo por la aviación italo-alemana, que fueron los dos países que apoyaron a los militares sublevados o nacionales. También fue de las últimas ciudades en caer, ya en los últimos días de marzo (el 29 de marzo) del 39, junto con Alicante. En una de las galerías del refugio podemos ver fotografía en donde se muestra una imagen aérea de la Colina de la Concepción, en cuyo interior se construyeron en plena guerra civil, 1937, los refugios de la Calle Gisbert. Eran los refugios más grandes que tenía la ciudad, podían albergar hasta 5.500 personas. Se visita una parte de ellos, justo al lado hay más galerías pero no visitables.

Una colina llena de Historia

En la cima de la colina se encuentra el Castillo de la Concepción. Aunque se trata de un castillo de los siglos XIII y XIV, durante la guerra fue utilizado para situar la sirena que daba la señal de alarma a la población cuando se acercaban los aviones enemigos. En cuanto sonaba la alarma, la gente tenía que dejar aquello que estuviera haciendo e ir corriendo lo antes posible al refugio más cercano.

Casi todos los refugios en la ciudad comenzaron a construirse en 1937, cuando los nacionales tenían como objetivo el norte de España. Las autoridades locales comenzaron la construcción y pago a la mano de obra, cargos todos a las arcas municipales, lo que llevó a su asfixia y a iniciar gestiones para conseguir el apoyo económico del gobierno central. Los refugios de la calle Gisbert fueron costeados precisamente con el dinero procedente del gobierno de la República.

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