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La magia de la Navidad

El origen de las fiestas de Navidad viene de la mano de tradiciones ancestrales cuya naturaleza casi hemos olvidado. La llegada del solsticio de invierno en los calendarios agrícolas ha perpetuado una tradición que, amoldada a nuestro pensamiento, sigue muy vigente entre nosotros.

La Anunciación /

Hace muchos años escuchando un discurso de la asociación belenista de Valladolid, el anciano presidente se mostraba molesto por la pérdida de los valores que tenía la Navidad y cómo todo el mundo la celebraba incluso siendo no creyentes. “Si no eres creyente, ¿para qué la celebras?”, decía el molesto presidente levantando la voz.

Me sorprendió esa forma de ver las cosas cuando la tradición de la Navidad nada tiene que ver con el cristianismo. Realmente cada uno celebra lo que quiere. Yo al menos estoy muy orgulloso de estar rodeado de árboles de Navidad, villancicos, cajas de regalos… No es algo que siga, aunque lo entiendo. Jamás he decorado mi casa en Navidad y siempre que he podido he huido lo más lejos posible. No me parece mal que la gente lo haga y comprendo que es parte de nuestra cultura y no le podemos dar la espalda... como tampoco debemos dar la espalda a los verdaderos orígenes de esa tradición.

El solsticio de invierno

Si seguimos al pie de la letra el testimonio de los evangelios, seguramente Jesús no nació en Belén sino en Nazaret y lo hizo en verano, no en invierno. Nadie explica que los pastores pudieran dormir al raso y acercarse al portal con la que debía de estar cayendo en invierno en aquellos días del año... 6 o 7 antes de Cristo (sic) porque Jesús tampoco nació el día 1. Escuchad el programa este domingo.

El solsticio de invierno es desde la prehistoria, cuando no había registros históricos, una fecha clave en el calendario agrícola. Entre los días 20 y 23 de diciembre el sol marca el punto en el que los días empiezan a ser más largos en el calendario, hasta llegar al solsticio de verano, cuando se alcanza el día con más horas de luz, la noche de san Juan. Esa fecha la han tomado todos los pueblos del mundo antiguo en diferentes festividades. Egipto, Mesopotamia, Grecia o Roma son un buen ejemplo de ello. Y mucho antes en la prehistoria. No tenemos más que ver la orientación de las entradas de algunos dólmenes. Y de ahí lo ha tomado la tradición cristiana.

Pero no nos engañemos. No quiero decir que la Navidad sea una fiesta menor, como tampoco lo eran la fiesta del Sol Invicto en Roma. Ellos tomaron una fecha con miles de años de antigüedad. Nosotros hacemos lo propio y le damos nueva personalidad y naturaleza. La amoldamos a nuestras creencias o pensamientos y es igual de válida. Feliz Navidad, Feliz Solsticio de Invierno y que paséis unas saturnales estupendas.

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