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La despoblación; el problema de la España rural

Uno de los grandes problemas de españa es la despoblación de las zonas rurales, que contrasta con la densidad de habitantes demasiado elevada de las grandes ciudades

Uno de los grandes problemas de España es la despoblación de las zonas rurales, que contrasta con la densidad de habitantes demasiado elevada de las grandes ciudades. Algunos pueblos del interior peninsular tienen una de las densidades de habitantes más bajas de toda Europa. Algunas de las zonas más despobladas son los pueblos de Soria, Guadalajara, Teruel, León o Cuenca.

En esta provincia manchega cada vez son menos; según el padrón, solo en el último año han perdido 3000 habitantes, casi 20000 en los últimos cinco años. La población, que suma 2913 habitantes, se sitúa en niveles de hace dos décadas. Estas zonas empiezan a envejecer- en realidad ya empezaron a hacerlo a finales de los años 60 cuando generaciones enteras emigraron a la ciudad- los jóvenes emigran a poblaciones grandes y dejan de contabilizarse nacimientos. En la mayor parte de estos municipios ya no hay ningún menor de edad.

Los trabajos son, en su mayor parte, relacionados con el sector primario e implican un gran esfuerzo que muchos no están dispuestos a asumir. Además, carecen de servicios médicos en muchos kilómetros y han cerrado también las escuelas ante la falta de niños. En algunos casos, niños de diversas edades, niveles y necesidades se agrupan en una sola clase porque no hay demanda ni profesores para poner en marcha más clases. El turismo rural también es una de las formas de subsistencia de estas zonas

Hablamos con Augusto. Con 36 años y después de haberse graduado en arquitectura en la Universidad de Valencia decidió volver a su pueblo, Ribatajada, también en Cuenca. Cuenta que siempre le ha gustado la vida rural y, asegura, "volver al pueblo después de haber pasado por la gran ciudad no es reconocer un fracaso".

Las condiciones de vida en el pueblo, sostiene, son iguales o incluso mejores que las que se encuentra en la ciudad. Es posible que no existan determinadas facilidades, pero eso no implica que la calidad de vida de vida sea inferior. Reconoce, no obstante, que le gustaría que hubiese más gente en el pueblo porque eso acabaría por aumentar los servicios.

Los censos de muchas de estas localidades se encuentran desactualizados o las cifras corresponden a momentos en los que la población se incrementa notablemente. Y es que son muchas las personas que habitualmente viven en la ciudad que pasan el verano en estos municipios, multiplicando una población que, durante el resto del año, se puede contar con los dedos de las manos

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