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LA COLUMNA

Feliz 2017

Muchos de ustedes lo habrán recibido por Whatssap. Es un meme muy sencillo, sin imagen, sin animación, cuatro simples frases que empezaron a circular después de las elecciones presidenciales norteamericanas.

No iba a salir Rajoy y salió. No iba a salir Trump y salió. No iba a salir esta noche y ya llevo 12 cervezas, 4 vinos y 2 gin tonics.

Si tuviera que resumir el año que se va, incluso la época que estamos viviendo, escogería este meme. Porque el mundo se estremece de horror, pero nosotros ya estamos vacunados. La guerra de Siria, y las que arrasan el África subsahariana sin aparecer jamás en un telediario, la tragedia de los refugiados, las fortunas que amasan los traficantes de personas, los infinitos matices de la espantosa crueldad que nos rodea, se han quedado en nada en comparación con la tortura que padecen esos madrileños que no pueden coger el coche para ir a la Gran Vía. Menos mal que, por otro lado, crece el consumo y el calentamiento global beneficia al turismo. Por lo visto, estamos como queremos, así que es difícil encontrar un deseo para el año que empieza. Como no podría apostar por la felicidad pública sin sentirme una impostora, me conformaré con desearles la pequeña felicidad privada de una vida cotidiana sin disgustos ni sobresaltos. Que los estudiantes aprueben en junio, que los jóvenes encuentren trabajo, que los solitarios se enamoren, que los niños nazcan sanos, que los jubilados sigan cobrando su pensión y que ustedes recuerden, dentro de un año, que en 2017 fueron felices. Ojalá.

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