MEDIO MINUTO

Los ultranacionalistas, en marcha

"Las instituciones europeas no demuestran capacidad alguna de combatir este frente ultra con ideas, proyectos y una proactividad eficiente"

Europa afronta un año electoral complicado con elecciones en Alemania, Francia y Holanda. Este fin de semana los más destacados líderes populistas se han reunido en Alemania. Un acto, en Coblenza, que pone los vellos de punta y nos interroga una vez más sobre las fortalezas de la Unión Europea y su capacidad para hacer frente a este desafío. Los líderes radicales extremistas, xenófobos y antieuropeístas han querido proclamar el comienzo de una nueva era europea. El calendario electoral viene cargado de una testosterona ultranacionalista que embebe a muchos ciudadanos castigados por la crisis frente a los partidos tradicionales. Desde hace años, intelectuales y políticos teorizan sobre al auge de estas fuerzas populistas radicales. Pero se acabó la teoría: están a las puertas de varios gobiernos de Europa.

Pero la pregunta sigue siendo qué está haciendo la UE ante este escenario inquietante, porque las instituciones europeas no vieron venir el Brexit, no se olieron que Donald Trump podía ganar y ahora no demuestran capacidad alguna de combatir este frente ultra con ideas, proyectos y una proactividad eficiente. El filósofo alemán Jürgen Habermas lleva años denunciando las políticas insolidarias, la desigualdad, el olvido de la ciudadanía, la obsolescencia del proyecto europeo, el insoportable paro juvenil o el castigo económico a los ciudadanos frente a la protección de los inversores. Todo está resumido en su idea de Europa. Hoy, la realidad nos devuelve aumentado el riesgo de que los populismos se abran paso ante la incapacidad de la Unión de haber entendido las prioridades de los ciudadanos.

Y, a la vez, como si no fuera casual, Trump comienza a gobernar como se esperaba que lo hiciera Trump y entra como un elefante en la cacharrería europea. Vivimos un mundo de contradicciones: pasamos del primer presidente negro de EUU a un supremacista blanco que quiere ser aliado del país que, Brexit mediante, empieza a socavar los cimientos europeos; tenemos a China liderando la apertura de mercados frente a un Estados Unidos que los cierra; Y en Europa vemos cómo los proyectos ultra amenazan a una unión que se ve minada por su propia incapacidad para ser ante todo un proyecto eficaz y creíble. Se necesita una nueva conciencia europea capaz de articular un discurso que se ancle en lo mejor del proyecto común y que articule un futuro que disipe la amenaza ultranacionalista. El caso es que los eurófobos ya se han puesto en marcha y además tienen casi una cuarta parte de la cámara europea. Mientras Bruselas, que debe pensar que este es solo un fenómeno para el estudio académico, sigue inactiva y a oscuras.

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