¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

PALMERAS SALVAJES

Información y verdad

Para un oyente no es lo mismo escuchar que le han dado una paliza una chica porque es de derechas o porque lleva una pulsera de la bandera de España (y esa es la información que se dio, y se sigue dando en muchos lugares) que la paliza la reciba alguien neonazi que se encarga de dar esas mismas palizas

El año pasado empezó a correr la noticia, y llegó a los medios, de que una compañía de titiriteros contratada por el Ayuntamiento de Madrid había sacado una pancarta de apoyo a ETA delante de niños. Era una información impactante. De hecho, creo que ni la alcaldesa se recuperó de esa primera versión porque su reacción después fue especialmente dura. La de ella y la de muchos votantes de Podemos. Con el tiempo la información empezó a desmontarse, matizarse y descontextualizarse hasta ser algo muy parecido a la verdad: se trataba de una obra de ficción, el cartel no era exactamente ése y si se utilizaba era, precisamente, como motivo de incriminación, es decir con un valor negativo.

Este suceso vale para hablar de los límites de la realidad y la ficción, de la política y de lo que quiero hablar hoy, que es de cómo el periodismo, si no se usa con cuidado, tiene capacidad para dirigir el pensamiento de la sociedad. Por eso también es interesante informativamente cómo llega la información de la paliza de Murcia. Sobre todo porque hay imágenes, y de las imágenes es difícil escapar. Como de los tuits que se van a la Audiencia, y que presentados sin contexto generan rechazo automáticamente en cualquiera.

Yo no sé si existe algo que justifique que una muchedumbre patee a alguien en el suelo; espero que no. Pero la información ayuda a colocarse mejor moralmente delante del suceso. Para un oyente no es lo mismo escuchar que le han dado una paliza una chica porque la chica es de derechas o porque lleva una pulsera de la bandera de España (y esa es la información que se dio, y se sigue dando en muchos lugares) que la paliza la reciba alguien neonazi a la que acusan de estar detrás de esas mismas palizas. Las imágenes no cambian: pero políticamente la reacción no es la misma. La paliza tampoco cambia, pero la acumulación de información sobre ella puede dar respuesta a una pregunta muy difícil en periodismo: el por qué.

Cargando