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El Faro de Patiño

La maldición de la camisa blanca

Manuel Valls, el firme primer ministro de François Hollande, es su última víctima.

Reunión de líderes socialdemócratas en Bolonia en septiembre de 2014 /

La maldición de la camisa blanca sigue su curso en la socialdemocracia europea. Manuel Valls, el firme primer ministro de François Hollande, es su última víctima. Hace dos años y medio posaba sonriente en la ciudad italiana de Bolonia junto a Pedro Sánchez, el holandés Diederick Samson, el alemán Achim Post y Matteo Renzi. Todos en mangas de camisa blanca, todos sonrientes y todos sin corbata para escenificar lo que el entonces primer ministro italiano calificó del "pacto de los tortelini". El objetivo, hacer un frente común contra las medidas de austeridad impuestas desde Berlín y demostrar que la socialdemocracia europea podía gobernar y ser reformista sin perder la identidad.

Sin embargo, Renzi ha sido desalojado del gobierno tras perder un referéndum; Samson no parece en condiciones de frenar la debacle que se anuncia en las elecciones de marzo en Holanda y Post ha sido relegado este fin de semana por Martin Sultz como candidato del SPD. Valls paga quizá la factura de Hollande, pero cada vez parece más claro que el electorado penaliza a los que identifican, de una u otra forma, con una crisis social que sigue degenerando.

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