'Seré frágil', una historia de anorexia en primera persona

Beatriz Esteban es una joven estudiante de 19 años que ha escrito una novela en la que pone voz a la anorexia que sufrió

Beatriz Esteban, autora de 'Seré frágil', en Cadena SER /

La historia empieza con Sara entrando en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria.  En 'Seré frágil. Una historia de anorexia en la que decidí vivir' (Planeta) se entrelazan tres vidas: la de Sara, que protagoniza la novela; la de Sofía, que contagia a Sara con su trastorno. Y la más importante, la real, que inspira la historia: la de Beatriz Esteban, una joven valenciana estudiante de Psicología que retrata en su primera novela los pensamientos desesperantes de Sara y de Sofia (que también fueron los suyos): la tristeza, la sensación de estar viviendo en tercera persona, la necesidad de medir todo. Una manzana 52 calorías, subir las escaleras 9 calorías por minuto...

 "Todo este tipo de trastornos tan obsesivos acaba provocando un cansancio mental enorme", explica la autora, "porque son constantes voces en tu cabeza que te están martirizando, están siempre recordándote lo que has hecho mal".  Esteban cree que eso es de lo que menos se habla cuando se habla de los trastornos de la conducta alimentaria: de la parte mental, "que es en verdad lo que es el trastorno". "El sufrimiento, el cansancio; esas cosas no se oyen tanto". Nos equivocamos, opina Beatriz, pensando que la anorexia, la bulimia, se ven desde fuera.

"Yo no estaba delgadísima, yo no había pasado ni un día sin comer. Y a mí me habían enseñado que la anorexia y la bulimia eran eso: una chica en los huesos, que no comía nada durante semanas", explica. Ella estaba mal, pero no lo veía suficientemente grave como para pedir ayuda. "Nadie me había enseñado que los trastornos iban mucho más allá de esos síntomas". Fue la gente de su alrededor quien la animó a pedir ayuda, a poner nombre a su trastorno y a darse voz.  Ahora es Beatriz, a través de 'Seré frágil', quien pone la voz a quienes compartan la vulnerabilidad que un día tuvo.

Su lección sobre el trastorno es importantísima: "No se cura en dos días, hay días malos y está bien estar mal. No pasa nada por estar mal a veces, siempre que luego te vuelvas a levantar". A pesar de la lucha, del dolor, de los pensamientos enfermizos, 'Seré frágil' es un soplo de esperanza para quienes se hayan visto o se vean atrapados: al final, ella decidió vivir, y, por el camino, aprender. "He aprendido mucho por el camino: a cuidarme a mí, a cuidar a otros, a ver lo que de verdad importa en esta vida...y eso es lo que me ha dado esta fortaleza".

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