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Pitar a Navarro es pitar al baloncesto

Exigir a un jugador de más de 30 años como si tuviera pocos más que 20 es irreal

Juan Carlos Navarro, durante un partido con el Barça /

El pasado fin de semana Paul Pierce visitó por última vez el Boston Garden como profesional. Lo hacía con la camiseta de un equipo rival: Los Ángeles Clippers. A falta de 10 segundos para el final del partido clavó un triple a los Celtics. ¿La reacción del público? Aplaudir al que fue su ídolo.

La NBA suele ser cuidadosa con sus jugadores. Y ese cuidado que tienen desde dirigentes hasta periodistas se traslada a la grada. Es inconcebible que los aficionados de los Warriors piten a Curry, o que los de los Bulls hubieran pitado a Jordan. Un acto así hubiera sido considerado un sacrilegio. Usemos esa misma vara de medir para hablar de Navarro.

El capitán del Barça ha recibido los pitos del Palau. Cierto que el equipo lleva una temporada pobre. Es verdad que tras una racha de 8 partidos perdiendo en la Euroliga fuera de casa naufragó en su propia casa este domingo contra Bilbao Basket. Es comprensible que el aficionado culé no esté para fiestas. Pero silbar a Navarro es como pisotear la bandera del equipo azulgrana.

La ‘Bomba’ ha sido eso precisamente para su equipo. Un arma letal contra sus rivales. Lo ha sido en muchos partidos, durante años, más allá de una década. El internacional ha creado un tiro nuevo. Ha dado con sus puntos muchas victorias al equipo azulgrana. Ha sido capaz de ser el receptor de balones cuando a todos los demás les temblaban las rodillas en partidos calientes. Suyas son canastas que parecían inolvidables y que estas reacciones llevan a pensar que han pasado al olvido.

Por no ir a lo abstracto aquí va lo concreto. La nómina de títulos colectivos atesorados con el F.C.Barcelona es digna de un mito: 2 Euroligas, 8 ligas, 6 copas, 1 Korac. Una pasada. Individualmente Juan Carlos reúne con el conjunto azulgrana ser el que más partidos ha jugado, el que más puntos ha anotado, el que más triples ha conseguido, el que más asistencias ha dado… y podría seguir pero creo que es más que suficiente.

La memoria del aficionado parece ser selectiva. Quizás influida por la de cierto sector de periodismo que necesita nuevos ídolos a los que agarrarse, el seguidor quiere resultados. Y los quiere siempre y de manera inmediata. Y eso no es posible. Exigir a un jugador de más de 30 años como si tuviera pocos más que 20 es irreal.

Decía Álex Abrines en 'Playbasket' que los pitos a Navarro son injustos. Yo firmo debajo. Pero creo que se queda corto. Abroncar en el Palau a Navarro es como chillar a un padre o a una madre que llevan trabajando como animales para sacar a sus hijos adelante durante décadas por tener un mal día. Para mí pitar a Navarro es, ni más ni menos, pitar al baloncesto.

Escucha a Álex Abrines hablar de Juan Carlos Navarro

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