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'Cuadrado negro sobre fondo blanco', el icono de las vanguardias

Miquel del Pozo explica la importancia en la Historia del Arte del suprematismo y de la obra de su creador, Kazimir Malévich

Abrimos una nueva edición de 'La Ventana del Arte', un espacio desde el que nos hemos asomado con el arquitecto Miquel del Pozo a Velázquez, Van Gogh, Kandinsky, Hopper, Miguel Ángel... y hasta a los pintores de las cavernas. Hoy abrimos una ventana a algo que, de tan aparentemente simple, es absolutamente radical: una obra clave en la historia del arte que es un cuadrado negro sobre fondo blanco. Nada más. O todo esto. Hoy ponemos el foco en Kazimir Malévich, creador del suprematismo.

"Muy enamorado de su progresión" sería para Miquel del Pozo una buena definición de la pintura de Malévich y de cómo llegó al cuadrado negro. Lo pinta en 1915, aunque él defendía que la pintura fue creada dos años antes, sin ser consciente, cuando trabajó en los vestidos y decorados para una ópera cuyo fondo del escenario iba cambiando y, en un momento determinado, el sol era eclipsado por un gran cuadrado negro.

Algunos podrán afirmar que este tipo de obra carece de valor porque carece de dificultad aparente. Dicho de otra forma, podría hacerlo "un niño de diez años". Sin embargo, para nuestro experto en arte, la esencia del arte no está en la dificultad técnica para realizarlo: "Un buen falsificador sería capaz de hacer una copia de Rafael o de Leonardo, pero eso no convierte al falsificador en artista. Artista es aquel capaz de crear una imagen nueva que de alguna forma nos interpela, nos emociona". Y una vez creada la imagen, copiarla (sea la Gioconda o sea un cuadrado negro sobre fondo blanco) ya no tiene importancia. El artista, dice del Pozo, crea nuevas imágenes.

Malévich quería deshacerse de la figuración, expresar la esencia de las cosas. Su aspiración no era algo individual: Toda una generación de artistas (pintores, escritores, poetas) buscaban esa abstracción, esa liberación de corsés, liberarse de todo lo conocido... Los impresionistas fueron los primeros en proponerse representar no la realidad, sino su impresión de ella. Los expresionistas llegaron después para expresar lo interior...hasta llegar a los cubistas, que disolvieron el objeto. 

Y llegó el suprematismo, que rechazaba el arte convencional buscando la sensibilidad a través de la abstracción geométrica. Todo indica que Malévich pintó el cuadro en un arrebato de inspiración sobre una pintura ya existente o en el proceso de creación de otra pintura. La aparición del cuadrado negro dejó a Malévich tan conmovido que, cuentan, no pudo comer, beber ni dormir durante una semana.

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