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LA FIRMA DE IÑAKI GABILONDO

Trampantojos

De los congresos celebrados este fin de semana lo indiscutible es el éxito de Rajoy y de Iglesias. Dos liderazgos reforzados. Lo demás tiene mucho de trampantojo

No hay que fiarse demasiado de la imagen que ofrecen los partidos políticos al final de sus congresos. De los celebrados este fin de semana lo indiscutible es el éxito de Rajoy y de Iglesias. Dos liderazgos reforzados. Lo demás tiene mucho de trampantojo. Trampantojo, el cuadro triunfal del PP. No le faltan motivos internos para estar satisfecho, desde luego, pero su poder es limitado. Su propuesta para el país se limita un abúlico ‘esto es lo que hay’ y no logra desprenderse de la podredumbre corrupta que él da por amortizada, pero que lleva adherida de la forma más pegajosa a la suela de su zapato: Rato, caja B, Gürtel. Su principal fuerza sigue procediendo de la debilidad ajena. De Vistalegre le llegó ayer la buena noticia de la victoria de Iglesias, de cuya radicalidad espera beneficiarse.

Trampantojo, asimismo, en ese clamor de unidad de Podemos en Vistalegre II, que parecía estar pintando de nuevo el famoso abrazo del cuadro de Juan Genovés, La Gran Reconciliación, pero que seguramente afila ya los cuchillos. La humildad y la generosidad que ayer se prometían son virtudes que sobreviven mal en política, donde nunca hay clemencia con el perdedor. Lo más interesante en Podemos es saber cómo conduce esta nueva y trascendental etapa.

Y, por su parte, el PSOE permanece a la espera de lo que José Bono bautizó como el santo advenimiento de Susana Díaz. Advenimiento que, a juzgar por las señales, es inminente.

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