¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Sentencia previsible

Josep Ramoneda valora la sentencia de Nóos y las últimas actuaciones del ministro Rafael Catalá

Un personaje de la familia real, aunque sea sobrevenido, a las puertas de la cárcel. No hay precedente en la Europa contemporánea. Pero también se puede decir: se aprovechó de su condición y acabaron pillándole. Lo cual confirma que, en este país, no todos los casos de corrupción llegan a los tribunales, ni mucho menos, pero cuando alguno llega siempre alguien acaba pagando. Y si tantos casos se quedan por el camino es porque política y dinero son cómplices en tapar todo lo que se puede. ¿Cuántos empresarios picaron en el cebo de Urdangarín para quedar bien con la casa Real? ¿Hay noticia de que alguno de ellos avisara o denunciara?

Cuando estalló el caso Noos, oí a un ministro formular este pronóstico: Urdangarín tiene que acabar en la cárcel, pero hay que salvar a la Infanta. Pues así ha sido, con una sentencia previsible, según dicen los técnicos, que sitúa las condenas en la franja baja de las apuestas. Lo que era correcto políticamente, ha encontrado sanción adecuada por la vía judicial. Un alivio.

Al ministro Catalá le gusta la política y se nota. Su manera de posar ante los medios es propia de los que están felices de haberse conocido. Justicia es un ministerio que aconsejaría discreción y, en cambio, ha sido aparador de personajes que buscan siempre las cámaras. Por ahí pasaron, por ejemplo, Juan Alberto Belloch y Alberto Ruiz Gallardón. La visibilidad de Catalá no contribuye al buen nombre de la política, porque alimenta la sospecha que en materia de corrupción el criterio de los que gobiernan es proteger a los suyos hasta que es imposible. Y entonces dejarlos tirados. En pocos días Rajoy pasó del Luís sé fuerte a olvidar el nombre de Bárcenas. Catalá lleva un lío con el procedimiento que relaciona al presidente de Murcia con la Púnica. Critica a los fiscales por discrepar del fiscal general, se encuentra inoportunamente con el presidente Sánchez y además no le parece censurable que éste tenga acceso a información judicial privilegiada. Sumen y resten y verán cuál es la impresión que se lleva la opinión pública.

Cargando