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El oficio del guionista o cómo sobrevivir en la selva

Invisibles y precarios, las plumas detrás de las películas y series de televisión luchan por mejorar sus condiciones laborales y dignificar una profesión a veces maltratada dentro de la industria

Bryan Cranston interpreta a Dalton Trumbo /

Mucho se habló en los Goya de las diferencias salariales entre actores y actrices y en el galopante paro que asola a la profesión. Pero no es el unico oficio de la industria del cine que pasa por malos momentos. El guion, la columna vertebral de una película, la idea previa, como lo define el director británico Ken Loach, o la primera visión de una película, según uno de los grandes referentes europeos, Jean-Claude Carrièrre.

Los guionistas en España también viven en la precariedad. Según datos de DAMA, la asociación que gestiona los derechos de autor audiovisuales, solo un 12% de los escritores de cine y televisión pueden vivir exclusivamente de su profesión y al 76% no le pagan nada por ceder en exclusiva su trabajo si no se llega a producir. "Esto no es un pasatiempo, es un curro y es muy difícil poder vivir de él", cuenta el guionista Cristóbal Garrido, vocal del Sindicato Alma, que aglutina a los escritores audiovisuales. Desde la directiva de Alma trataron de establecer unas tarifas mínimas, pero la Comisión Nacional de la Competencia les puso una multa de 29.700 euros por considerar que esas tarifas orientativas estaban distorsionando el mercado e imponiendo condiciones a los productores. 

Si no hay unas tarifas mínimas, entonces cualquiera puede bajarlas sin control, como ha ocurrido en otras profesiones similares donde el trabajador autónomo o falso autónomo prolifera cada vez más. Por eso, demandan la excepción cultural. "Lo tienen muchos países europeos donde a los trabajadores de la cultura no se les trata como empresas. No somos multinacionales que pactan el precio de la gasolina; sino trabajadores que necesitamos unas tarifas mínimas para que esto no sea la ley de la selva", explica Garrido.

Los datos avalan que el cine está instalado en la precariedad mientras que la televisión funciona algo mejor, puesto que el guionista está integrado en una estructura empresarial. En el caso de los largometrajes, el trabajo del guionista suele ser más autónomo y solitario y muchas veces es el guion lo que se usa para financiar una película, pero el guionista o no percibe salario o lo percibe tarde. "Hay cláusulas que te las cuelan y te dicen que te pagan a principios de rodaje, pero ¿Qué pasa si no se rueda la película? Que no cobras", señala Cristóbal Garrido, guionista y miembro de la junta del sindicato Alma. "Otras veces, te escribes el guion entero y un productor coge ese guion y te dice 'si consigo venderlo en algún lado te lo pago", añade. Ante esta desprotección, el sindicato está intentando que el productor tenga que demostrar que ha pagado al guionista, de tal manera que este no trabaje gratis. "Cuando se subvenciona, desde las televisiones públicas o el ministerio, a determinados productores que hacen esto, están permitiendo que haya gente que trabaje gratis".

Como pasa en otras profesiones artísticas, hay un grupo pequeño de guionistas que cobran un buen sueldo, una élite que suele enganchar un proyecto con otro a un buen sueldo, pero la gran mayoría percibe sueldos bajísimos o ni siquiera llega a cobrar, como explican desde este sindicato, que logró que desde el 1 de enero de 2015 los guionistas se incorporaran al convenio colectivo de la producción audiovisual. "Cuando empezamos, es verdad que no podemos pedir el gran caché del mundo, pero sí tenemos que aspirar a poder vivir de ello. Es el mínimo de dignidad para una profesión que es importante".

El 46,3% de los guionistas profesionales en España cobra menos de 12.000 euros al año y el 24,6% no cotiza en la Seguridad Social. Las estadísticas revelan la precariedad de un coletivo que, además, en el caso de técnicos y guionistas, suma la escasa visibilidad. Por suerte, se han dado pasos para que vaya remitiendo.

"Cuando no le das visibilidad a un profesional es muy fácil tangarle, es muy fácil pagarle lo que tú quieres y es muy fácil ni siquiera invitarle a los estrenos, como estaba pasando hasta hace cuatro días. No se invitaba al estreno de las películas al guionista, el señor que ha creado los personajes, el universo, la piedra angular para todo lo demás", denuncia Cristóbal Garrido, autor de películas como Promoción fantasma y guionista de series como Velvet.

Esto recuerda a la polémica de los Goya de hace un año, donde los guionistas no pudieron pasar por la alfombra roja, algo que la Academia de Cine ha corregido ante las protestas y en esta reciente edición sí hemos visto a los escritores nominados posar ante los medios de comunicación.

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