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El Ojo Izquierdo

Cuidado con criminalizar las opiniones

Critiquemos todo lo que nos parezca, faltaría más, pero ya está bien de criminalizar todo tipo de acciones porque será imposible, al final de este aberrante delirio, poner freno al enloquecimiento

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Convendría que la creciente multitud de individuos y organizaciones biempensantes que nos ataca por todos los flancos, cesaran en su denodada labor y dejaran de obligar a la Justicia, exhausta por su histórica falta de medios, a emprender acciones legales contra todo lo que se menea.

Cesen de una vez los ánimos inquisitoriales, que lo mismo se le exige a la Fiscalía que se lance sobre un cantante mal hablado que contra un programa de televisión, como del que ayer hablábamos aquí, o contra la drag queen que se atreve a hacer un espectáculo con una virgen en el escenario.

Critiquemos todo lo que nos parezca, faltaría más, pero ya está bien de criminalizar este tipo de acciones porque será imposible, al final de este aberrante delirio, poner freno al enloquecimiento. Tanto ardor guerrero nos va a llevar a la censura pura y dura, y acabará, si no tenemos cuidado, con ese bien común tan vital para la democracia como es la defensa de la libre expresión.

Mejor dejemos a fiscales y jueces que dispongan del tiempo suficiente para enfrentarse con las legiones de encorbatados corruptos que últimamente llenan los banquillos. Que aclaren, por ejemplo, cómo ese comisionista de tres al cuarto, Francisco Correa, puede tener decenas de millones en Suiza. Que lo explique él. Y a poder ser, que lo hagan también sus compadres del PP.