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El lenguaje sexista que utilizas a diario sin darte cuenta

En la última edición del diccionario los académicos han intentado desprenderse de parte del machismo

A partir de la década de los 60 las mujeres empezaron a incorporarse a los puestos de trabajo y de la misma forma empezaron hacerlo en el diccionario, aunque en éste segundo más despacio. Concejala, diputada... iban entrando en el diccionario cuando el cargo se iba ocupando por mujeres. En algunas ocasiones costó. La primera jueza es de 1966 pero el término llegó 26 años después. Lo curioso es que cuando un hombre ha entrado en un oficio que era de las mujeres enseguida se buscaba una palabra para ellos, y no había tantos problemas. Es el caso de 'modisto' o el de 'comadrón'. Las mujeres que atendían en los partos eran conocidas por 'comadres' y desde el primer diccionario en 1780 se recoge también 'comadrón', que años después se convirtió en la raíz del término que hoy más usamos, 'comadrona'.

Hay oficios que aunque tienen el género femenino aceptado, no se usa oficialmente. Es lo que contó Montserrat Roldán, comandante militar, en una entrevista a Hoy por Hoy. Capitana y tenienta sí los encontramos en la RAE, en cambio, comandanta aparece como mujer del comandante. Judith González miembro de la Fundeú contaba también en Hoy por Hoy, en el día internacional de la mujer celebrado el pasado 8 de marzo, que los femeninos pueden depender de dos factores: algunas ocasiones es por la etimología o la raíz de la propia palabra pero en muchas otras depende de la historia y de la influencia de la sociedad sobre el lenguaje.

Quizás en un futuro podamos decir 'cardenala' o incluso 'miembra'. Hace casi 10 años que la exministra de sanidad Bibiana Aído dijo 'miembras' y todavía debatimos sobre su uso. Hasta 2005 miembro era considerado un epiceno, y desde entonces es un sustantivo común con el que podemos diferenciar entre los miembros y las miembros. El siguiente paso podría ser aceptar el término.

En la última edición del diccionario los académicos han intentado desprenderse de parte del machismo que está en nuestro lenguaje. Aunque hay algunas acepciones difíciles de olvidar. 'Huérfano' por ejemplo se definía como persona 'A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre'. O el término 'femenino' que se recogía como 'débil, endeble' mientras masculino era 'varonil y enérgico'.

Hoy en día si acudimos al diccionario de la RAE podemos comprobar como todavía hay palabaras que utilizamos de forma cotidiana y que tienen un significado sexista. Si atendemos buscamos la palabra 'sexo' entre sus acepciones podemos encontrar 'sexo débil' y aparece definido como 'conjunto de las mujeres'. Encontramos tabién el caso de 'mujer pública' que aparece en la definición de 'mujer' como 'prostituta' mientras que 'hombre público' se define como 'que tiene presencia e influjo en la vida social'.

Quizás que hubiese más mujeres en la academia no solucionaría todo el problema, pero que sólo haya 8 académicas de 44 miembros. Y once de casi quinientos miembros en toda la historia... no se llega a entender. Seguro, señores académicos, que algo más se puede hacer.

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