¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Consulta del 9-N | ENTREVISTA

Joana Ortega: "Es difícil dialogar cuando van aniquilando esa voluntad"

La exvicepresidenta catalana ha sido condenada a un año y nueve meses de inhabilitación para cargo público

Joana Ortega, exvicepresidenta catalana, en los estudios de Radio Barcelona /

 El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha condenado a dos años de inhabilitación para cargo público al expresidente catalán Artur Mas por mantener la consulta independentista del 9-N, tras su suspensión por el Tribunal Constitucional (TC). En su sentencia, el alto tribunal catalán ha condenado también a un año y medio de inhabilitación a la exconsellera de Enseñanza Irene Rigau y a la exvicepresidenta Joana Ortega a un año y nueve meses de inhabilitación para cargo público. Ésta última ha pasado esta noche por los micrófonos de 'Hora 25' para valorar el veredicto:

Escucha la entrevista completa en 'Hora 25'

¿Qué lectura hace de la sentencia?

Me parece gravísimo. El hecho de inhabilitarnos por haber facilitado que el pueblo de Cataluña se pudiera expresar de una manera libre, pacífica y democrática el 9-N es una barbaridad. Es como si fuera una condena a la democracia

¿Es una condena política?

Yo creo que sí. Primero, porque creo que nunca este tema se tenía que haber dirimido en los tribunales. La política es diálogo, y como tal, la principal herramienta es el uso de la palabra. Dejar que un tema como éste acabe en los tribunales es una barbaridad. El gobierno del Estado se ha escudado detrás del Código Penal.

El Tribunal Constitucional había dictado una resolución que ha mencionado el propio juez, ¿de verdad no sabían que podían sentarse en el banquillo?

Si nos situamos en el 9-N, y en los días anteriores, el proceso participativo deja de estar en manos de la Generalitat y pasa a más de 42.000 voluntarios. Llega un momento en el que no hay capacidad por parte del gobierno para parar nada y es aquí cuando se pide al TC una aclaración que no llega. Lo que encendió todas las alarmas –días antes el propio presidente del Gobierno se burlaba entre comillas de este proceso- fue el hecho de que casi dos millones y medio de personas participasen. Fue aquí cuando prendió importancia. En todo caso, no hubo respuesta a la aclaración que pidió el Gobierno de la Generalitat y, además, ya no había nada pendiente de su gestión.

Dice usted que depende de los voluntarios, ¿por qué no puede parar el Govern un proceso que ha puesto en marcha?

Lo que ha hecho el Govern ha sido la organización, pero la ejecución no está en sus manos. Yo me vi y me vería incapaz de pararlos, por tanto, cuando un proceso como éste está en manos de más de 42.000 personas, ya puede usted salir y decir lo que quiera pero es imposible. Así lo expresamos y así fue cómo intentamos trasladarlo al Tribunal Constitucional a través de una aclaración. Si de esto se deduce que somos cortos de miras porque no lo entendimos, qué quiere que le diga –risas-.

¿Pero usted la resolución del Constitucional sí la entendió?

Fueron días de mucha confusión. Un día salía el presidente del Gobierno riéndose y burlándose, otro día salía el ministro de Justicia diciendo que nunca pondría trabas a un acto democrático y pacífico como el 9-N. Lo que había era un gran desconcierto en el Estado español y aquí íbamos trabajando. Y el resultado generó esto.

¿Hay en esta sentencia algo de aviso del referéndum que pueda celebrarse próximamente en Cataluña?

Todos los pasos que se han dado en este juicio y en este procedimiento son avisos para navegantes. Ni el Gobierno del Estado ni el TC es consciente de que se pueden ir inhabilitando nombres, mañana serán tres más, pero cuando hay un sentimiento tan arraigado en un pueblo como el catalán, con esa voluntad de expresarse sobre el futuro colectivo, no se trata de inhabilitarte, sino de defender derechos, el ejercicio de la democracia y poder decidir y hablar del futuro colectivo

¿Hay margen para el diálogo y la política?

Siempre hay margen para la política. Tiene que haber voluntad de las dos partes y voluntad de escuchar. La mayoría de los ciudadanos de Cataluña, según las últimas encuestas, tienen ganas de expresarse. No pongo la mano en qué sentido, es importante dejar a la gente expresarse. La política es escuchar a todos los niveles. No me siento criminal ni que haya cometido un delito, la esencia de toda la política es escuchar.

El diálogo por la parte catalana solo se basa en la celebración de un referéndum

El diálogo siempre tiene que estar. Significa cesiones por las dos partes y no renunciar tampoco. Cada vez es más difícil. Si viene después de una querella, un juicio y una condena, se hace complicado ¿Qué quieres dialogar? ¿Cuando no haya nadie en el otro lado con voluntad porque has ido aniquilando esta necesidad? Hay que poner voluntad, pero no ir machacando y matando, y, al final, si queda alguien ya lo vemos.

Pero, por la otra parte, solo se quiere hablar con referéndum

Se quiere poner sobre la mesa que hay un 76% de gente que quiere expresarse de una manera libre, pacífica y democrática y que el Estado tiene las herramientas para hacerlo posible. Lo que preocupa no es la pregunta, sino la respuesta. Hay que poner los elementos sobre la mesa. Cuando he estado en mis responsabilidades de Gobierno, siempre he intentado dialogar y lo hice hasta el último día. Hasta diez días antes. Y siempre me encontré una pared. Lo que no se puede pretender es que se renuncie a todo cuando se va avasallando como una apisonadora. Siempre hay camino para el diálogo, ojalá.

Usted llegó al Gobierno de la mano de Unió, que ya después se desmarcó del proceso, ¿ha hablado con Duran i Lleida?

Después del procés, Unió, con tres consejeros en el Gobierno, fuimos parte importante de este 9-N, pero no hemos renegado. Y mis excompañeros tampoco creo que lo hayan hecho. Duran me ha dado ánimos y su apoyo personal y cariño.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?