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MEDIO MINUTO

Corrupción y primarias

La corrupción sigue en la escena. Tozuda y desalentadora. Manchándolo todo de nuevo. El caso es que entre 3 y 4 por cientos y los ramalazos de la Púnica no nos libramos de la corrupción. Mientras que los restos de Convergencia escuchan cómo se interpreta el réquiem por ellos mismos en el Palau, el PP sigue manteniendo una relación irresuelta con la corrupción. Primero incumpliendo sus acuerdos con Cs, lo que le va a poner cuesta arriba futuras alianzas. Y que solo se explica si se da por hecho que Rajoy descuenta que habrá elecciones en 2018 dada la imposibilidad de sacar adelante los dos presupuestos y ha empezado a achicarle el espacio a Rivera. Pero no hay que olvidar que el PP más allá de las 30 medidas aprobadas, sigue sin hacer una catarsis real respecto a la corrupción y la financiación ilegal. Salieron del congreso dando por hecho que era algo del pasado. Sin un triste debate. Pero la realidad es tozuda y la realidad judicial, determinante. La corrupción es democráticamente letal, socava la confianza en las instituciones y es antieconómica. El PP debería empezar a tomarse esto en serio. Y no lo hace.

Mientras, en el PSOE, se aclaran las cosas: Susana Díaz presentará su candidatura el próximo 26 de marzo en Madrid. Tres en la carretera: Patxi López, Pedro Sánchez y Susana Díaz. La presidenta de la Junta, que es la única que se juega algo en este envite si le saliera mal, se incorpora oficialmente a la carrera pero lleva meses trabajándose a los cargos y la militancia de toda España, en mítines, actos y en sesiones de vídeollamadas con grupos reducidos vía wassap. Pedro Sánchez ha aprovechado el vacío para potenciar la idea de que las bases están con él. Y Patxi López, con un tono más pedagógico que mitinero, va de agrupación en agrupación. Justo cuando tiene un grupo de 70 diputados a su izquierda, la relevancia del proceso socialista es máxima y es a la vez delicada con unas bases y muchos votantes que se han desplazado a la izquierda. No solo se disputa el poder, sino el modelo de partido. Eso es lo que diferencia este proceso de todos los anteriores y lo convierte en el momento más crítico de su historia reciente.

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