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Luis Moya: "Soy bastante buen copiloto, siempre y cuando no quieran darme una exhibición"

Toni Martínez, Especialistas Secundarios, El Mundo Today, Juanma López Iturriaga y Luis Moya.

Si se pierde es posible que encontremos a Luis Moya nadando en aguas abiertas por el mar mediterráneo, en Barcelona, o atravesando las olas del Atlántico en A Coruña, sus dos ciudades. Quizá esté dando clases de Alemán, o le veamos subido a un coche o una moto en alguna carrera, pero lo que es seguro es que siempre le encontraremos contando alguna historia y por supuesto de buen humor.

Luis es el copiloto más famoso de nuestro país, fue bicampeón del mundo de Rallies junto a Carlos Sainz y ahora se dedica entre otras cosas a la comunicación, aunque nunca se baja del coche. Para él la figura del copiloto es muy importe, "un copiloto puede ayudar mucho en la conducción, puede programar el GPS, poner un CD o buscar alguna cosa", asegura. Lo que no le gusta es subirse a un coche con gente que quiere dar exhibiciones de velocidad, en ese caso asegura que prefiere cogerse un taxi.

Sus manera de hablar, rápida, directa, tan particular como reconocible ha sido objeto de multitud de imitaciones, que lejos de molestarle a él parece muy agradables, "me preguntan si no me molestan yo les digo que no, que me están haciendo un homenaje, una publicidad extraordinaria, no me puede molestar", asegura.

Si para Luis Moya el copiloto es importante también lo es el conductor, aunque asegura que los coches sin conductor son una realidad que forman parte de la evolución, "yo creo que todos las cosas que sean en beneficio y para hacernos la vida más cómoda es positivo", aunque asegura que puede que esos coches sustituyan sólo al piloto, "al copiloto no podrán sustituirle, siempre tendrá que haber alguien para decir algo", bromea.

Le gusta nadar, viajar y las películas de oeste, tiene una gran colección en su casa y las ve con asiduidad, pero le cuesta decidirse por una sola, "es muy difícil decir cuál es mi película favorita, hay muchas, 'Hasta que llegó su hora' y 'Horizontes de grandeza', o 'El valle oscuro', que es alemana".

Desde hace un tiempo da charlas y clases en la escuela de conducción de Voslwaguen, "donde enseñan a conducir y no sólo a circular como en las autoescuelas", matiza. "Tratamos de enseñar cómo evitar situaciones de riesgo. Yo conduzco bien, solo por ir al lado de Carlos Sainz tantos años aprendes a conducir".

Con Carlos Sainz siempre ha ido en el lado derecho del coche, ha sido su fiel y leal escudero, han reído y llorado, "ir con Carlos en el coche ha sido un placer, fueron 15 años inolvidables". Le respeta, le admira y le quiere, "le considero mi mejor amigo, hablamos con frecuencia", asegura.

Puede que el eterno aprendizaje sea su filosofía de vida. El deporte, el sacrificio, la fuerza y la persistencia, los pilares donde se apoye y el positivismo la gasolina que hace que no pare nunca. Siempre sorteando las curvas y caminando sobre seguro.

 

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