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"El objetivo de Podemos siempre fue ir a otras elecciones para lograr el sorpasso"

El exministro socialista y asesor económico de Sánchez desvela las frustradas negociaciones para formar Gobierno

El exministro Jordi Sevilla. / ()

Jordi Sevilla, testigo directo de las negociaciones políticas tras el 20-D para formar un gobierno del cambio, narra lo que condujo al fracaso de las conversaciones mantenidas por Pedro Sánchez y el PSOE para alcanzar el gobierno. En el libro ‘Vetos, pinzas y errores’ expone la trastienda que frustró la llegada de un presidente socialista y el intenso debate interno tras los resultados del 26-D

Escucha la entrevista completa en 'Hora 25'

¿Fue posible un gobierno del cambio?

Sí claramente, el resultado del 20-D, donde el PP pierde la mayoría absoluta, es un clamor a que se produzca un cambio, también en la manera de gobernar. Hay una ola de esperanza. Propusimos desde el principio ponernos de acuerdo en un programa para regenerar la política de nuestro país. Hubiera sido posible si el señor Iglesias no hubiese antepuesto sus intereses de partido. Es el responsable más directo. No es verdad que empezáramos con Ciudadanos, queríamos un gobierno de izquierdas y buscábamos un acuerdo transversal. Solo tuvimos tres momentos juntos con Ciudadanos y Podemos, pero no quisieron entrar a discutir ningún medida, ni un tema. El objetivo era ir a otras elecciones para conseguir el sorpasso.

¿Hubo precipitación al firmar con Ciudadanos?

Hay datos objetivos y percepciones. Iglesias dio seis portazos a las negociaciones. Aquella maldita frase de ‘la sonrisa del destino’. Se sacaron ataques directos a los socialistas, como la cal viva. Solo cuando constatábamos que no querían y se acercaba la fecha de la investidura, solo entonces aceleramos y conseguimos el acuerdo con Ciudadanos. No fue la excusa para que Podemos no se sentara a negociar. Se antepuso el criterio partitocrático del señor Iglesias y sus diputadas y votaron ‘no’ con Rajoy.

¿Se planteó abstenerse al PP sin Rajoy?

Si después de las elecciones del 26-J, donde el PP refuerza su posición mayoritaria, yo en ese momento pensé que era el momento trasladar la presión a ellos. Yo propuse que anunciáramos una abstención si el candidato no era Rajoy. Está asociado a la política de recortes, a la política de derechas más dura de Europa y a la corrupción. Esta opción no la consideró Pedro Sánchez, consideró que era meterse mucho en la vida interna de los partidos y pasamos a otras opciones.

Pedro Sánchez le buscó y usted aguantó a su lado.

Yo hice las puertas giratorias al sentido contrario, venía del sector privado. Ha habido muchas presiones, teníamos la posibilidad de un gobierno del cambio. Pedro Sánchez aguantó demasiado bien, con dignidad, con una postura en la que creíamos mucho. La lucha del poder en el seno del partido también contó en lo que hacer en el Parlamento. Por eso Sánchez propuso liberad el debate interno y luego tomar la decisión.

¿Hubo muchas presiones?

Había una presión ambiental. Le presionaban porque la ilusión del gobierno del cambio fue muy amplia. El PSOE se ha visto en el centro de una decisión en el que ha tenido que adoptar el menor de los males. Ningún socialista votó entusiasmado hacer presidente a Rajoy. Al PSOE le lleva a esta situación pensar que las alternativas eran peor. La dirección estaba en una tesitura muy complicada, también las terceras elecciones que proponía Sánchez.

¿Susana Díaz, Patxi López o Sánchez?

No es una cuestión de personas, sino de proyectos, programas y credibilidad. Hay que movilizar a mucha gente que se ha ido ¿Cómo se van a recuperar los millones de votos perdidos? Eso es lo principal. Espero que las primarias resuelvan no solo el candidato, sino las líneas para que el PSOE puede recuperar la capacidad de gobernar. No tengo miedo a que gane ninguno de los candidatos. Sea quien sea, va a construir un equipo que generará unidad en torno a ese proyecto. 

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