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ÓPERA SIN MIEDO

La partitura que salvó la vida de Händel

El músico estuvo muy cerca de morir en un duelo y sus obras pudieron no haber llegado a nuestros oídos

Grabado del compositor alemán Georg Friedrich Händel. /

Hace varias semanas Ramón Gener explicó el duelo musical entre Mozart y Clementi. Este lunes, nos ha dado a conocer un enfrentamiento diferente, de capa y espada, que goza de gran fama en la historia de la música. Es el duelo en el que se vieron involucrados los músicos Händel y Mattheson.

Todo comienza cuando Händel, a sus 18 años, aterriza en Hamburgo, ciudad donde empezó a desarrollarse su carrera. Quien le introdujo en el mundo musical fue Johann Mattheson, compositor, músico y muy buen cantante de ópera.

El nudo de la historia llega una noche en la que Mattheson estrenaba La desgracia de cleopatra, una representación que él mismo protagonizaba con uno de los papeles principales. El director de la orquesta, que tenía un problema con el alcohol, se presentó en el estreno borracho. La función empezó con normalidad, sin embargo, el director comenzó a encontrarse mal y tuvo que abandonar la representación. Händel, que se encontraba al frente del segundo violín de la orquesta, se levantó con valentía y asumió la dirección musical de la obra. Mattheson, al cabo de unos minutos, abandonó el escenario a causa de la muerte de su personaje y se dispuso a dirigir su orquesta, una práctica que solía hacer con frecuencia. Al encontrarse con Händel al frente de la representación, le intentó echar, sin efecto, por lo que le retó a un duelo.

La batalla se ejecutó al terminar la obra y su resultado no se conoce con certeza. Tuvo dos versiones, una en la que Händel utilizó la partitura del estreno para que, cuando Mattheson le asestara con la espada, la partitura muriera con él. Y otra en la que los grandes botones de latón de su chaqueta amortiguaron el golpe y pudo sobrevivir. En todo caso, Händel logró salir con vida del enfrentamiento.

Tras la batalla, ambos se dieron cuenta de que habían cometido una estupidez y se hicieron amigos hasta tal punto que Händel invitaba a Mattheson para que cantara en sus óperas. El fin de su relación llegó cuando Händel decidió continuar su carrera a Italia.

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