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Así se mete en tu cabeza la ultraderecha

Se estrena en España, en el plataforma Filmin, el documental 'El ejército de Marine Le Pen', una cinta que indaga en las claves del éxito del Frente Nacional, que ha pasado de ser un partido de extrema derecha a ser el partido de gran parte de los franceses

Cartel de la campaña de Marine Le Pen para las presidenciales en Francia /

 ¿Cómo un partido racista, machista, homófobo y antirrepublicano ha logrado convencer a muchos franceses de ser el partido que Francia necesita? Es la pregunta que se hacen los medios de comunicación, los politólogos, sociólogos y también los partidos hegemónicos franceses que ven cómo es posible un sorprasso en las próximas elecciones francesas. El documentalista Frédéric Biamonti disecciona en su último filme, El ejército de Marine Le Pen, disponible en España en la plataforma Filmin, las claves del éxito que han permitido al Frente Nacional pasar de ser una fuerza residual de extrema derecha a convertirse en opción de gobierno.

La cámara sigue a varios candidatos del partido durante las pasadas elecciones municipales y el documental se nutre de entrevistas, imágenes de mítines, declaraciones de simpatizantes, análisis de politólogos y sociólogos y la presencia de Marine Le Pen, dentro y fuera del escenario. Sin la transparencia del filme que Fernando León de Aranoa realizó sobre Podemos, Política, manual de instrucciones, este documental aclara algunas de las dudas a la pregunta inicial. 

Si el Frente Nacional no ha cambiado de programa electoral en líneas generales, ni tampoco ha cambiado su mala relación con los medios de comunicación franceses, ¿cómo se ha dado este paso? Gracias al lenguaje, señala el documental y aclara Guillermo Fernández, filósofo e investigador en comunicación política en la Universidad Complutense de Madrid: "El lenguaje es fundamental en la estrategia porque ha podido deshacerse de las viejas etiquetas que situaban al partido en la extrema derecha, como el antisemitismo, racismo, homofobia" por otro lado, las transformaciones en el lenguaje han sido importantes porque le han permitido aspirar a representar las grandes palabras y conceptos del consenso político francés: la república, la democracia, el laicismo, la libertad y también los derechos sociales y las mujeres".

Estamos, por tanto, ante un cambio de marco comunicativo, que ha diseñado Florian Philippot, vicepresidente del partido. Gaullista, gay y con una estrategia similar -salvando las distancias- al Errejón de Podemos, Philippot parece haberse inspirado en el lingüista George Lakoff, que enseñaba eso de apropiarse del lenguaje del enemigo en su libro No pienses en un elefante. Este cambio en la retórica hace que se agrupen en las demandas del partido los grandes conceptos de Francia como nación. "Philippot ha convencido a muchos franceses de que no solo no era un partido antirrepublicano, sino que defendía mejor que los demás a la república y no solo no era un partido machista, sino el que mejor defiende a las mujeres", explica Fernández.

Las bambalinas de un mitin de Marine Le Pen en Lille / Sylvain Lefevre/Getty Images

Quizá es por esta estrategia por la que los medios de comunicación tradicionales no dudan en colocar la etiqueta de "populista" a la formación. Sin embargo, se queda corta o ni siquiera nos sirve para explicar este fenómeno. Según el filósofo argentino Laclau, que escribió La Razón populista, el populismo no tiene un contenido específico; sino que es una forma de pensar las identidades sociales, un modo de articular demandas dispersas y construir lo político.

Es curiosamente lo que ha hecho Marine Le Pen, pero omitiendo parte de su programa electoral, pero esconde algo: la exclusión de una parte de la población a la que se dirige. "Es una desracionalización del lenguaje que le ha permitido dirigirse al conjunto de la sociedad francesa, que es una sociedad multirracial y hace que no solo los inmigrantes de primera o segunda generación estén dispuestos a votarles; sino que entren como candidatos en ayuntamientos", asegura Fernández.

Sus críticas a la inmigración han virado, ya no hay un componente racista, sino que ha construido un enemigo dentro de esa inmigración: el islamismo radical. En una escena del documental, mujeres afiliadas al frente nacional reparten invitaciones para una jornada de convivencia a mujeres musulmanes que venden comida en un mercado. "El señuelo que utiliza con los inmigrantes el Frente Nacional es la bajada de impuestos", añade Fernández. Sin embargo, Le Pen y Phillippot, han construido un enemigo más, no solo hay malo dentro de Francia, también fuera. Es la Unión Europea y su austeridad. Un carácter anti-establishment que funciona en la clase media y clase obrera, atizada por la crisis, el paro y que ve en la inmigración una amenaza.

Sin embargo, la diversificación de votantes y opciones diferentes es lo que puede jugarle una mala pasada al partido en las próximas elecciones generales. "El mayor problema es que ha recorrido un trayecto tan largo desde el punto de vista retórico y de crecimiento electoral que ha incluido a tantos votantes que le va a costar mantener la coherencia y, sobre todo, que los viejos votantes del Frente Nacional, no se sientan decepcionados". Esto ya le ha pasado factura internamente, como intuimos en el documental, el padre de Marine Le Pen y su núcleo duro, ve con malos ojos la homosexualidad del número dos, Philippot, y que el Frente Nacional se haya acercado al voto homosexual, al voto de mujeres o al voto inmigrante.

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