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Los tweets

Es lógico que casos como los tweets de Casandra hayan abierto un fuerte debate sobre el artículo 578 del Código Penal, pero creo que estamos mirando en una dirección equivocada. Creo que estamos más bien ante ejemplos de paranoia policial y ‘pilatismo’ judicial -yo me lavo las manos- en el marco de una atmósfera social muy cargada por la amenaza terrorista y con el temor de todos a aparecer sospechosos de insensibilidad

Si uno repasa los artículos del Código Penal que se avecina el terrorismo –del 572 al 577- y comprueba la magnitud y gravedad de los delitos que se contemplan resulta de lo más natural que se desemboque en el artículo siguiente, el 578, en la penalización de la exaltación y justificación de los delitos señalados en los artículos anteriores, aunque cuesta mucho creer que eso no estuviera ya cubierto en otros supuestos del Código Penal.

En todo caso, hay que dar un salto interestelar para conectar esas grandes magnitudes con las gansadas que están siendo llevadas a los tribunales.

Comprendo que la tarea policial de rastrear millones de tuits conduce a la neurastenia, pero hay que haber perdido la cabeza para confundir granos de arena con montañas. Comprendo también que ningún juez quiera aparecer sospechoso de blandura contra el terrorismo pero me choca que a algunos no les importe hacer el ridículo antes que ser sospechosos.

Suprímase la ley si se desea. Corríjase, si se desea. Pero no va por ahí la solución porque la histeria se colara por otro sitio. Porque nuestro problema es que no entendemos qué es la libertad de expresión. No entendemos qué son las sociedades complejas. Y por lo tanto no entendemos qué es la libertad de expresión en las sociedades complejas.

Escucha la firma de Iñaki Gabilondo en 'Hoy por Hoy'

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