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El último grito

A la vista del lío, que parece poner el futuro de Francia en manos del azar, ha nacido el partido del voto en blanco

Es sabido que París ha sido la pasarela en la que se han presentado alguna de las principales modas sociales y políticas  de la historia. Pues bien, de allí nos viene el último grito, la última tendencia: la línea blanca.

No es propiamente una creación, pues se ha usado siempre, pero ha pasado de ser un complemento a adquirir carácter protagonista. A 17 días de la primera vuelta de las presidenciales, el desconcierto de los votantes está elevando no solo el número de indecisos, sino el de partidarios de convertir el voto en blanco en una herramienta activa, pues por el momento se contabiliza pero no puntúa.

Las encuestas dicen que Fillon ha provocado el caos en el universo de la derecha, que Macron, el favorito, sube como la espuma, pero que sus apoyos son como la espuma inestables porque no se le ve claro. Que los socialistas están en desbandada desde que Manuel Valls anunció que no votará a quien le derrotó en las primarias, Hamon, sino a Macrón. Y que Melenchon, con su discurso de izquierdas, recoge naufragos y sube y sube, pero que llega tarde. Solo Marine Le Pen parece fijar a sus votantes el número suficiente para ganar tal vez la primera vuelta, aunque es dificilísimo que le dé para sumar en la segunda.

A la vista del lío, que parece poner el futuro del país en manos del azar, ha nacido el partido del voto en blanco, que propone que se anulen las elecciones si alcanza el 30%. Es solo un avance, pero atención a la tendencia. 

Escucha la firma de Iñaki Gabilondo en Hoy por Hoy

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