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CRONOVISOR IX

Sábana Santa: ¿Fraude o milagro?

¿Qué se esconde detrás de la Sábana Santa? Si realmente es una copia medieval, como así lo parece, esta afirmación no es capaz de responder satisfactoriamente a la increíble cantidad de interrogantes que brotan ante la calidad de tal protofotografía.

En la primera temporada de SER Historia, en el programa 36 dedicado a Alejandro Magno, hablamos en un bloque entero sobre la Sábana Santa. En aquel año de 2010 la Sindone se exhibía en el duomo de Turín y hasta allí fui para ver con mis propios ojos lo que desde hacía siglos se había convertido en un referente de la cristiandad. La polémica había surgido en 1988 cuando el carbono 14 dató el lino milagroso entre los siglos XIII o XIV, en concreto entre los años 1260 y 1390.

Pruebas para todos los gustos

Los defensores de la autenticidad de la Sábana comenzaron a señalar que el C14 no era más que una prueba contra otras muchas que respaldaban su autenticidad. Desde que el fotógrafo Secondo Pía realizara en 1898 las primeras fotografías de la reliquia, descubriendo que se trataba realmente de un negativo fotográfico, la disparidad de propuestas para explicar tan singular fenómeno crecieron como la espuma.

Si alguien me pregunta sobre mi opinión, tendría que decir que cada vez soy más de la creencia de que estamos ante una falsificación medieval. Las pruebas están ahí. Ahora bien, eso no quita para que me plantee cuestiones del tipo a cómo pudo realizarse una protofotografía tan extraordinaria hace casi 800 años (no tenemos ni idea de cómo se pudo confeccionar) y sobre todo, quién y para qué. Pero sí, creo que es un fraude medieval, al menos así lo creeré hasta que nadie me demuestre lo contrario.

Otras sábanas

Mi interés por esta reliquia viene de hace tiempo. Cuando vivía en Valladolid descubrí la copia que allí existía en el convento de las dominicas de Santa Catalina de Siena. Esta copia vallisoletana se integra en un grupo que durante los siglos XVI y XVII circularon por España, quizás más de veinte, de las que solamente se conservan dieciocho. Algunas de ellas fueron copiadas con tanto esmero que se reprodujo incluso, los remiendos que se cosieron al original turinés después de sufrir el incendio de Chambèry en 1532.

En La Rioja había tres: Laguna de Cameros, Navarrete (desaparecida), y en la catedral de Santa María la Redonda de Logroño. En Guadalupe (Cáceres) hay dos. En Sevilla había otras dos; una en Badalatosa y otra en la propia Sevilla (hoy desaparecida). Madrid cuenta también con dos copias, una en el monasterio de El Escorial (poderosa reliquia de Felipe II) y otra en Torres de la Alameda.

En los siguientes lugares solamente existe una: Alcoy (Alicante), Campillo de Aragón (Zaragoza), Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), Escalona del Pardo (Segovia), Escamilla (Guadalajara), La Cuesta (Soria), Granada, Porreras (Mallorca), el Convento de las Madres Agustinas en Salamanca, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), Silos (Burgos), Toledo y el mencionado convento de Santa Catalina de Siena en Valladolid.

Son muchas, aparentemente, pero ninguna de ellas se acerca, no de lejos, a la magia que tiene la original de Turín.

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