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Ironía, sarcasmo y sentido del humor para contar el drama de la Guerra Civil

Llum Barrera y Patxi Freytez protagonizan 'Las bicicletas son para el verano', la obra más aclamada de Fernando Fernán Gómez

De izquierda a derecha: Roberto Sánchez, Elvira Mínguez, Llum Barrera y Patxi Freytez. /

Julio de 1936. La juventud, la alegría, las esperanzas y los sueños se truncan. Todas esas ilusiones se disipan y, con el paso de los días, durante tres años de guerra fratricida, se transforman en temor, hambre, angustia y resignación. Ese es el argumento de Las bicicletas son para el verano, la obra más aclamada de Fernando Fernán Gómez que estos días se representa en el teatro madrileño que lleva el nombre de su autor. Al frente del montaje se encuentra el director César Oliva. Y al frente del elenco, Llum Barrera y Patxi Freytez, que interpretan al matrimonio formado por Doña Dolores y Don Luis.

Doña Dolores es un ama de casa tradicional, aunque con una mentalidad más abierta de lo usual en las mujeres de su generación de la época. "Es de una ideología conservadora, pero no políticamente. Es católica practicante, una defensora de la familia. Choca con su marido, pero no hasta el punto de discutir", explica Barrera. Don Luis es republicano, un hombre abierto de mente, comprensivo, culto, que en su juventud escribía.

"Era la misma España que vivimos hoy en día. Tenemos amigos de izquierdas y de derechas, con los que salimos a cenar o a tomar unas cañas y no pasa nada", ha señalado Freytez. El problema es cuando no hay trabajo para todos y hay gente que carece de lo básico. En ese momento la política cobra otra dimensión. "Al igual que ahora, el conflicto viene cuando hay hambre y no hay trabajo. La gente se posiciona más radicalmente", ha asegurado Barrera.

Ninguno de los dos se lo pensó dos veces cuando les llegó la propuesta de protagonizar la obra. "Yo dije que sí porque estoy muy loca. Pero luego me costó dormir, cuando empecé a asumir la responsabilidad de defender ese personaje", ha desvelado Barrera. Interpretar a Don Luis es para Freytez como un sueño hecho realidad: "Cuando me dijeron que podía hacer de Don Luis, para mí fue una de las mayores alegrías que he tenido en mi carrera". Y es que el actor ve en Don Luis un gran paralelismo con Willy Loman de Muerte de un viajante, un personaje que le gustaría interpretar antes de morir: "Don Luis es ese personaje que lucha por su familia, por sus ilusiones. Se lleva todas las bofetadas y todas las zancadillas y sin embargo no pierde la esperanza hasta el último minuto, incluso hasta el sacrificio final".

El gran mérito de la obra es narrar con ironía, sarcasmo y sentido del humor el drama de la Guerra Civil. Y es es que el texto, en su conjunto, cuenta una gran tragedia. Por lo que Freytez, según ha confesado, tuvo al principio algunas dudas: "César nos decía que la gente se tenía que reír en la escena de las lentejas y que si no se reía es porque no lo estábamos haciendo bien". Para Barrera el acierto reside en no enfocarla de principio a fin como un drama: "Yo siempre digo que empieza como un Sorolla y acaba como El Guernica".

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