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El Faro

Ansiedad electoral

En la izquierda, nadie quieren tener que elegir entre la derecha y la extrema derecha como sucedió en 2002 y, por eso, dudan entre el voto de corazón por Mélenchon y el voto útil por Macron

La cita política más importante de Francia se presenta más incierta que nunca a pesar de que los franceses tienen el deseo de que el resultado final sea más razonable que nunca.

El desmoronamiento de las dos grandes formaciones tradicionales sitúa a cuatro candidatos con posibilidades de acceder a la segunda vuelta: Marine Le Pen, con un sólido voto del descontento; François Fillon, que busca el perdón de los católicos a su nepotismo; Jean Luc Mélenchon, que aglutina el voto joven insumiso, y Enmanuelle Macron, que intenta no morir de éxito.

Esta situación inusual resta importancia al reaseguro que supone la segunda vuelta. En 2001, cuando Le Pen padre pasó, la izquierda se volcó con Chirac. Esta vez, sin embargo, muy pocos en la izquierda quieren tener que elegir entre la derecha y la extrema derecha y, por eso, dudan entre el voto de corazón por Mélenchon o el voto útil por Macron.

Otra incógnita se sitúa en los suburbios, entre los franceses procedentes de la inmigración, que fueron decisivos hace cinco años en la victoria de Hollande.

A estas alturas, la única certeza es que el próximo presidente tendrá que lidiar con un panorama político más fragmentado y su figura se verá debilitada.

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