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¿Hay alguien más?

Era un milagro que la acumulación de basura de este caso se estuviera deteniendo casualmente en la puerta misma del despacho del líder, sin que nadie osara preguntar allí dentro

No sorprende la sorpresa del PP por la citación de Rajoy como testigo en el caso Gürtel, pues vive en la ensoñación de que estos problemas ya quedaron atrás. Pero sí llama la atención que se mantenga en la grotesca línea negacionista, de búsqueda de manos negras, como víctimas de una conspiración, que estrenó en febrero de 2009 cuando la Ejecutiva Nacional se fotografió, prietas las filas, y lanzó aquel famoso “el Gürtel no es un problema del PP sino un problema contra el PP”.

Era un milagro que la acumulación de basura de este caso se estuviera deteniendo casualmente en la puerta misma del despacho del líder, sin que nadie osara preguntar allí dentro. Cuando los populares recuerdan que fue precisamente Rajoy el que se quitó de encima a los cabecillas del Gürtel, no hacen sino justificar más aún su citación, porque quiere decir que él puede explicar por qué lo hizo, por qué los expulsó, qué pasaba, que hacían, que veía que no le gustaba. Su testimonio pueda ayudar a conocer lo que la justicia está intentando averiguar. Si lo explica de forma convincente, si eso le exonera de cualquier responsabilidad, va a ser muy difícil que el Tribunal no tenga la curiosidad de saber quién la tiene. Y si Rajoy dice que no sabe nada ni de Gürtel, ni de la financiación irregular, ni nada de nada, puesto que el PP nunca fue la Casa de Tócame Roque, sin orden, ni concierto, ni mando, sino todo lo contrario, es probable que el Tribunal se pregunte si hay alguien más y busque la autoridad del partido que sepa algo. A lo mejor, indirectamente, Rajoy les conduce a Aznar.

Escucha la firma de Iñaki Gabilondo en 'Hoy por Hoy'

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