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PRINCESA DE ASTURIASTajani: "Cuando los tribunales dictan una sentencia, se aplica y punto"

Así reacciona el cuerpo cuando se enfrenta a un ruido excesivo

En España, los ruidos causados por el tráfico causan la muerte prematura de unas mil personas al año y provocan 4.000 ingresos hospitalarios

Un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente estima que uno de cada cinco europeos, es decir unos 100 millones de personas, está expuesto a niveles de ruido por encima del límite establecido por la Unión Europea. En España, los ruidos causados por el tráfico causan la muerte prematura de unas mil personas al año y provocan 4.000 ingresos hospitalarios. Héctor Vallés, jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico de Zaragoza, afirma que “morirse de ruido no es tan raro”.

El doctor explica que la exposición constante a un ruido expresivo puede ocasionar enfermedades cardiovasculares, trastorno del sueño, hipertensión; puede afectar al sistema inmune, al rendimiento, a la salud mental… y las reacciones de estrés pueden causar la muerte prematura.

El ruido ocasiona “que nuestra tensión arterial se eleve en uno o dos puntos, que aumente la frecuencia cardíaca, que se produzca más ácido clorhídico, que tengamos más gastritis, más esofagitis…” También provoca que disminuya nuestro rendimiento laboral, que seamos más irritables…En definitiva, los mecanismos a través de los cuales el ruido puede hacernos enfermar son muy diversos.

Además, los resultados que arrojan diversos estudios acerca de la exposición a ruido por actividades de ocio, sobre todo en jóvenes, son “realmente chocantes”: “Un 65% de nuestros adolescentes están sometidos a niveles de contaminación acústica que les van a hacer padecer pérdidas de audición en su edad adulta”. Incluyendo, por supuesto, escuchar música a todo volumen en auriculares. “Muchas de las sorderas que vemos en nuestra vejez no son más que el tributo, el pago en especie como consecuencia del ruido vivido en la juventud”.

El problema del ruido denuncia Vallés, es que es una situación muy extendida, contra la que es complicado luchar. “Es difícil que cada uno de nosotros tengamos la idea de que nuestro silencio nos pertenece. No es bien entendido que pidamos silencio”, concluye.

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