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A la defensiva

Si la acumulación de sustos no provoca un volantazo, si el mensaje no se regenera, Europa, el globo que aspiraba a volar muy alto, irá deshinchándose

El domingo Francia elegirá a Macron para defenderse de Marine Le Pen. Como hubiera elegido a Fillon para defenderse de Marine Le Pen. Como hace mes y medio Holanda eligió a Mark Rutte para defenderse de Geert Wilders. Macron ganará aunque dos tercios de los que votaron a Mélenchon en la primera vuelta se abstendrán, votarán en blanco, o incluso votarán a Le Pen, lo que sea con tal de que no gane el sistema, el statu quo, la actual Europa. Corrientes de rechazo que vienen de lejos. En 1992 Francia dio el sí a Maastricht, que aspiraba a avanzar hacia la unidad política, por los pelos: 51 raspado frente a 49. En el año 2005 Francia dijo no a la Constitución Europea por 55 a 45, y aún no se había producido el crack financiero de 2008, ni había llegado la llamada ola de la inmigración.

Desde hace más de 15 años, por tanto, ya revoloteaba el Frexit por Francia. Ahora, consumado el Brexit británico y con otros exit en boxes, ya no es posible engañarse: los proyectiles silban cada vez más cerca. Si la acumulación de sustos no provoca un volantazo, si el mensaje no se regenera, Europa, el globo que aspiraba a volar muy alto, irá deshinchándose hasta no ser más que lo que hoy ya parece: una montaña de papeles, la oficina siniestra, la oficina de Kafka. O como dice Miquel Seguró, “un cínico eufemismo del juego de intereses de unos pocos sobre el resto”.

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