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Lourdes Lancho y Ángela Quintas sábados, de 12:00 a 12:30h

¿Tienes 'quimiofobia'?

Cada vez nos preocupamos más por los alimentos genéticamente modificados, el uso de pesticidas en las plantas, de hormonas en animales para acelerar su crecimiento… Estas prácticas de la industria alimentaria generan miedo y desconfianza en los consumidores, que en los últimos años intentan controlar minuciosamente lo que ingieren, la calidad de las materias primas, la seguridad de los procesos de elaboración… Pero, ¿qué pasa cuando este afán por comer sano se vuelve extremo? ¿Cuándo se convierte en una obsesión que perjudica nuestra salud?

La 'quimiobofia': ¿hay motivos para alarmarse tanto?

Los huevos que comes tienen ácido octadecadienoico. Los plátanos, E-306 (tocoferol). Los arándanos, hexanal, alfa-terpinaol, benzaldehído y hasta etil-3-metilbutanoato. ¿Quiere decir eso que todos estos productos son insanos? Para nada. Todos esos ingredientes con nombres tan raros, y muchísimos otros más, no son aditivos o conservantes añadidos a tan cotidianos alimentos, sino que están presentes en ejemplares 100% naturales de los mismos. Son parte de ellos, porque las frutas y los huevos son química. De hecho, todo lo que comemos y lo que somos, venga de donde venga, es química.

La Industria Alimentaria tiene mucha culpa de este tendencia quimiofóbica con sus eslóganes “100% natural” o “sin conservantes”. La mejor manera de fomentar esta moda es atacando a su, en teoría, antónimo: lo químico. La mejor recomendación que podemos dar es basar nuestra alimentación en buenas materias primas y evitar productos procesados que vengan cargados de aditivos como el azúcar, el jarabe de glucosa-fructosa, almidones, exceso de sal, grasas hidrogenadas, grasas vegetales poco interesantes (como la de palma)… Pero recordad: muchos de los aditivos que se usan en alimentación están presentes en la naturaleza.

La ‘ortorexia’: ¿qué es? ¿cómo se diagnostica?

La obsesión por comer sano, en el peor de los casos, puede acabar transformándose en un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) llamado ‘ortorexia’. Esta preocupación patológica hace que las personas que la tienen acaben restringiendo de manera importante su alimentación. Evitan alimentos considerados "no sanos" como embutidos, carnes, grasas, pan blanco o bollería; en otras ocasiones no comen alimentos industriales, con aditivos o conservantes o con algún ingrediente transgénico; o incluso, en casos más extremos, descartan las frutas y verduras si no son ecológicas y frescas. Según la OMS la ortorexia ya afecta al 28% de la población de los países desarrollados. En BeOK hemos charlado con Antoni Grau, director científico del Instituto de Trastornos Alimentaria (ITA):

 

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