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Macron

Primero, Emmanuel Macron (66%); segundo, la abstención y el voto en blanco (37%); tercera, Marine Le Pen (34%)

CADENA SER

Resultado de las elecciones presidenciales en Francia: primero, Emmanuel Macron (66%); segundo, la abstención y el voto en blanco (37%); tercera, Marine Le Pen (34%).

Con esta pequeña trampa matemática se entiende mejor la dificultad que aguarda al nuevo presidente de Francia tras su resonante victoria. Emmanuel Macron llega al Elíseo con un mensaje de esperanza y optimismo, de reforma y modernidad y de europeísmo que ha roto el eje derecha-izquierda en apenas un año.

Macron llega aupado por los directamente seducidos por él más los náufragos que procedían de la derecha, los republicanos que apoyaban a Fillon y que le abandonaron cuando este se hundió. Los náufragos del socialismo, que va a la deriva; y también esa gran masa de ciudadanos franceses que se acogieron a Macron como a un salvavidas ante la polarización de la extrema derecha y de la extrema izquierda.

Al nuevo presidente, el más joven de la historia de la República (39 años), le aguarda una tarea importantísima, doble; primero en casa para afrontar la urgentísima tarea de la reunificación en un país que está muy cuarteado social y políticamente… que tiene un debate de identidad nacional de bastante calado y un problema de desafección que se expresó el domingo con la abstención y el voto en blanco. Además debe ponerse en marcha para afrontar las legislativas del 11 y el 18 de junio; tiene que convertir su movimiento en un gran partido muy bien articulado para esas elecciones y para hacer frente a la legislatura. Va a resultarle tarea ardua porque va a tener que precisar programa y detallar mucho sus intenciones.

Pero sus rivales también están extremadamente ocupados. Ya no digo los republicanos de la derecha, que deben salir de su crisis después de lo de Fillon; y los socialistas, que están metidos en un verdadero lío en el fondo de la sima; el Frente Nacional de Marine Le pen tiene problemas internos y tiene necesidad de seguir adelante con fuerza. El domingo ya dijo Le Pen que va a diluir o reformar su partido en una enorme formación que marque la raya entre los dos bandos que ella cree que existen en Francia: los patriotas y los mundialistas. Mientras tanto, los insumisos de Mélenchon continúan su camino.

La Unión Europea saludó con alborozo y gran alegría la victoria de Macron. La UE lleva mucho tiempo suspirando por la llegada de alguien providencial, casi mágico, que reconecte a la vieja Europa con aquellos grandes personajes de su historia, los grandes líderes históricos ¿podrá serlo Macron? Ya lo veremos. Por un instante, quien está cuidando la casa, la alemana Angela Merkel, recibe refuerzos. Veremos si Francia y Alemania pueden convertirse en esa locomotora que restablezca los equilibrios en Europa y dé un nuevo aliento vivificador al proyecto europeo.

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