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3 años, 28.000 kms y 27 países en bicicleta

La periodista Cristina Spínola acaba de regresar de una particular vuelta al mundo en la que ha "aprendido a ser mejor persona"

Cristina Spínola, en los estudios de SER Las Palmas /

“Creo que no hay mejor manera de conocer la realidad de un país y de sus habitantes que viajando en bicicleta”. La autora de estas líneas es Cristina Spinola, periodista de Las Palmas que ha estado tres años y un mes pedaleando por 27 países, para recorrer 30.000 km. En este tiempo ha vencido la malaria 3 veces, a atracos y hasta un intento de violación.

¿Qué es lo que empuja a una periodista a dejarlo todo para empezar una locura como ésta? La voluntad, el anhelo de cambiar: “Cambiar una misma para poder cambiar el mundo, querer dar el primer paso y empezar un sueño que comenzó hace diez años”. Un sueño que no se atrevía a intentar hasta que llegó el día en que dijo: “ya, doy el primer paso y me lanzo, cojo una avión y me voy a Sudáfrica”. El propósito de este viaje, explica, es “el empoderamiento de la mujer, servir de inspiración para otras mujeres que se lancen a hacer cosas”.

Cristina recuerda perfectamente su ruta: la que inició en marzo de 2014, cuando voló a Sudáfrica con su bicicleta en una caja. Desde allí comenzó a pedalear todo el Este de África hasta Etiopía, pasando por Mozambique, Malawi, Tanzania y Kenia. En Addis Abeba cogió un avión – como no iba con un hombre, en Arabia Saudí no le dieron el visado necesario para cruzar por Oriente Medio-. Cruzó el Océano Índico hasta Bombay, cruzar la India hasta Nepal; de ahí al Sudeste Asiático, luego Singapur, Indonesia, Nueva Zelanda…y de ahí a Los Ángeles. Desde Los Ángeles al Estrecho de Magallanes ha tardado dos años.

Hoy, ya de vuelta, aún le cuesta decidirse entre India y México como escenarios de sus mejores recuerdos: “En esos países te reciben como en ningún otro”. A la hora de describir el peor no le cabe duda: pedaleando por la noche en la selva de Tai Pei, Malasia. “Dos hombres estuvieron molestándome durante una hora, hasta que me empujaron. Me pegué una buena torta contra unos árboles, corrí en dirección contraria y tuve la gran suerte de que pasó un 4x4 con una pareja de ciudadanos chinos que me ayudaron”, describe. “Tuve mucha suerte”, admite, y confiesa que esa difícil situación casi la empuja a abandonar su sueño.

“El mundo es maravilloso”

A pesar de los malos momentos, el balance del viaje de Spinola no podía ser más positivo: “El mundo es maravilloso”. “Conocer a tanta gente con unos valores tan grandes, gente tan alejada del capitalismo, te hace ser mejor persona. Aprendes cada día de todos ellos”, sostiene esta periodista, que no duda al afirmar que quiere volver a dar la vuelta al mundo.

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