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Siameses

"El debate puso de manifiesto lo que le va a costar el PSOE salir de ahí. ¿Puede creer alguien en serio que al día siguiente va a ser posible reconstruir el jarrón hecho añicos?"

Si el debate de ayer pudiera separarse de sus borrascosos antecedentes, es decir, si pudiera ser juzgado como un acto político aislado, habría muy pocas dudas: Patxi López sería el ganador. No ya porque su discurso, como todos los exhortos de paz y de concordia fuera más racional y de más fácil absorción, sino porque además ofrecía una base de sustentación más sólida. En su personal experiencia política, las actuales líneas de choque se pueden atenuar sujetándolas a los cimientos del pensamiento socialista tradicional. Verle y oírle producía melancolía, recordaba al PSOE que el viento se llevó, tan distinto del actual, dividido en acciones, como decía anteayer en sus certero y triste artículo de El País el historiador Santos Juliá.

Si no hubiera pasado lo que ha pasado, Patxi podría ser un secretario general lógico. Al punto al que han llegado los antagonismos, queda en tierra de nadie, aunque es posible que su posición mejore y su fuerza, poca o mucha termine, siendo la que incline la balanza.

Patxi López tenía poco que perder, es cierto, pero también es cierto que estuvo muy bien, el mejor de los tres sin duda, porque Susana Díaz estuvo floja y Pedro Sánchez estuvo muy flojo. A mi juicio, estuvieron flojos y muy flojos porque ambos están neutralizados por un enrocamiento que les ha convertido en siameses, espalda contra espalda, mirando en sentidos opuestos pero sin poder separarse.

Enganchados ad eternum por aquel fatídico 1 de octubre, como si la erupción volcánica de ese día les hubiera modificado como en Pompeya. En ese día se concentraron todos los reproches acumulados y en aquel dramático estallido quedaron inmovilizados. El debate puso de manifiesto lo que le va a costar el PSOE salir de ahí.  ¿Puede creer alguien en serio que al día siguiente va a ser posible reconstruir el jarrón hecho añicos? Paradójicamente, los siameses, los que no se pueden separar, arrastran a su partido a la desunión. Me resulta imposible no ser pesimista.

Escucha la firma de Iñaki Gabilondo en 'Hoy por Hoy'


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