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LA COLUMNA

Nación

Una nación, según el diccionario de la RAE, es el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. Según esta definición, todas las comunidades autónomas son naciones

Patxi López le preguntó a Pedro Sánchez si sabía lo que era una nación y media España se regocijó por su ingeniosa astucia. Los aplausos me sumieron en tal perplejidad que, antes incluso de mirar el diccionario, me pregunté si López sabe lo que es un principado. Porque en España hay uno, el de Asturias, que aparte de la heráldica, no tiene ni más ni menos relación que el resto de las comunidades autónomas con el príncipe o princesa que ostenta tal título. Los asturianos decidieron ser un principado porque pudieron y les apeteció, del mismo modo que los navarros, sin tener un rey propio, se autodenominan Reino cuando les parece bien, y llaman a su legislación autonómica Fueros, en lugar de Estatuto, porque sienten predilección por esa palabra.

Una nación, según el diccionario de la RAE, es el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. Según esta definición, todas las comunidades autónomas son naciones, lo cual pone de manifiesto dos cosas importantes y ninguna tiene que ver con Sánchez. La primera es que el Estado de las Autonomías fue una chapuza que ya ha empezado a arrojar consecuencias nefastas. La segunda, que durante la Transición, la necesidad de concordia y el anhelo de convivencia pacífica admitió toda clase de soluciones imaginativas que hoy han perdido su vigencia, porque aquel espíritu urgente, que acabó legitimando las más pintorescas fantasías, ha caducado. Ese es el verdadero problema de España, y no que Cataluña tenga o no derecho a llamarse nación.

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