¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

LA OPINIÓN DE PEPA BUENO

Pedro Sánchez, secretario general

Con una movilización extraordinaria y una participación altísima, el resultado del voto de los militantes no deja lugar a dudas. Fue un triunfo claro que pone en manos de Pedro Sánchez la responsabilidad del futuro del partido

Pedro Sánchez es de nuevo el secretario general del PSOE tras su contundente victoria ayer en las primarias del partido, donde rebasó el 50% de los voto, diez puntos de ventaja por encima de Susana Díaz que había partido como la favorita y con el apoyo orgánico y de todos los referentes históricos del partido.

Con una movilización extraordinaria y una participación altísima, el resultado del voto de los militantes no deja lugar a dudas. No fue una victoria por la mínima como se anticipaba, sino un triunfo claro que pone en manos de Pedro Sánchez y la ejecutiva que salga del Congreso del mes de junio una doble responsabilidad.

Primero, unir a un partido roto, la foto de anoche de los tres candidatos fue tan sincera como el debate de hace una semana.

Y segundo, sintonizar al PSOE con los progresistas de todo el espectro y los jóvenes que desde el año 2010 han ido abandonándolo en las elecciones generales. Ni será fácil, ni será rápido ni hay garantías de que lo consigan. Los vientos soplan en contra en toda Europa tanto de los partidos tradicionales como de la socialdemocracia.

Habrá que esperar los primeros movimientos del nuevo secretario general, comprobar cuánto ha aprendido en este tiempo, según confesó aquí en la SER. Habrá que esperar la integración que ofrezca y logre en la nueva dirección ejecutiva del partido y habrá que esperar las propuestas definitivas que recojan los documentos políticos en el congreso de junio, para empezar a calibrar las hechuras del nuevo PSOE que ayer proclamó, en la sede Ferraz, Pedro Sánchez.

 Hoy de momento, toca felicitar al ganador y esperar la reflexión de los dirigentes actuales e históricos del partido sobre la distancia que se ha comprobado entre la realidad y su deseo en su propio partido.

Cargando