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Fuego y Chinchetas

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Elisa Muñoz y
Carlos G. Cano

Dónde pueden entrar los menores a conciertos en salas (y dónde no)

Cada comunidad autónoma tiene una regulación específica sobre espectáculos. La presión de varios movimientos ha logrado que la ley cambie en algunas regiones y los menores puedan disfrutar de conciertos que se realizan en discotecas

Desde hace unos años, los festivales de música se han llenado de niños y las salas cada vez organizan más conciertos para disfrutar en familia. Que los menores accedan a la música ha sido el objetivo de diversas organizaciones que, con mucho esfuerzo, han logrado que la ley cambie en algunas comunidades autónomas y se permita su entrada a discotecas los días de concierto. Pero todavía hay lugares donde no es posible.

Cataluña fue la primera en modificar su legislación. Importó el modelo de varios países europeos y ha sido ejemplo para otras comunidades españolas como Madrid. Allí, los menores de 16 años pueden acudir a todo tipo de conciertos acompañados de un adulto y los que tienen entre 16 y 18 años, solos. “Los chicos de esa edad no irían si es con sus padres. No lo hemos permitido porque son suficientemente mayores y responsables para elegir su oferta cultural y consumirla con seguridad. En Cataluña la ley siempre les permitió ir solos y eso está favoreciendo la creación cultural joven”, explica Álex Tena, portavoz del movimiento Queremos entrar, que logró que la ley cambiase en Madrid. Cuando tenía 17 años, Álex no sólo se quedó en sin poder ver conciertos, tampoco pudo tocar en algunas salas con su banda, Sterosaurio, por ser menor. "Creemos que el alcohol y la cultura de salas de conciertos son cosas distintas y tienen la misma relación que en un bar normal, donde sí pueden entrar menores. Somos favorables a introducir medidas especiales como identificar a los menores con pulseras. Es lo que se hace en el resto del mundo y no es ninguna innovación", argumenta Álex que ya es mayor de edad y sigue luchando porque la situación también cambie en otras autonomías como Andalucía o la Comunidad Valenciana.

Juan P. Holguera lleva cuatro años organizando conciertos para toda la familia. La idea surgió cuando fue con su hija a "un famosísimo espectáculo infantil": "Para mí fue muy decepcionante comprobar que todo lo que hacían era en playback. Me pareció una excelente oportunidad desperdiciada de enseñar a los niños qué es la música en directo. Allí mismo decidí intentar poner mi granito de arena para cambiarlo". Así nació Rock en familia, conciertos con bandas tributo que además cuentan con una parte didáctica para que los niños conozcan mejor al grupo con el que bailan. La mayoría de sus conciertos son en teatros pero también pasan por salas como Apolo en Barcelona o La Riviera de Madrid. En estos cuatro años, Holguera ha notado un cambio muy profundo: "Se están consiguiendo muchos avances en lo relativo al acceso de menores a espectáculos de música en directo de todo tipo, y eso me encanta. Lo que no parece lógico es que una niña o un niño pueda ir a ver un partido de fútbol, por ejemplo, y no pueda ir a un espectáculo de contenido cultural. Es el mundo al revés", critica. Él nunca olvidará su primer concierto: "Fue uno de La Frontera, con La Granja como teloneros, en Badajoz. Tendría 12 ó 13 años. Un amigo y yo nos colamos en la plaza de toros para verlo. El siguiente fue Nirvana en Madrid. Fui con otro amigo y con su padre, no sé cómo nos dejaron pasar pero fue alucinante. Me cambió la vida".

En apenas dos años, comunidades como Madrid, Aragón, Extremadura o Cantabria han cambiado su normativa para que los menores puedan entrar en las salas a ver música en directo. Otras autonomías como Andalucía o la Comunidad Valenciana ya han aprobado un proyecto no de ley que se compromete a cambiar la normativa para facilitar su acceso. En otros lugares, como Asturias o Castilla-La Mancha sigue vigente una normativa antigua donde no está explícitamente prohibido el acceso a menores y algunas discotecas se sirven de ese resquicio legal para permitir su entrada en determinados momentos. En Canarias, la ley contempla una restricción horaria: los menores no pueden permanecer en el local más allá de las 23:00. Así, cada comunidad impone sus condiciones y, con ello, impone (la falta de) futuros recuerdos de los niños.

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