Los Puritanos: la obra final del maestro del bel canto

Un triángulo amoroso ambientado en la Guerra Civil inglesa de mediados del siglo XVII sirve a Bellini para darnos algunas de las arias más espectaculares de la historia de la ópera

Vincenzo Bellini tenía 34 años cuando estrenó Los Puritanos en París, que era donde había que triunfar para ser alguien en los 1830's. Triunfó: recibió la Legión de Honor, se entrevistó con la reina, le elogió Rossini, tuvo más éxito que una producción del otro grande del bel canto, Donizetti... y entonces, en la cima de su éxito, el compositor se murió.

No sabremos qué habría compuesto después, qué maravillas habría ideado un joven tan brillante; nos lo tenemos que imaginar a partir de su última obra, que es todo un monumento del bel canto. El libretto ambienta la acción en un castillo en la Inglaterra de mediados del siglo XVII, partida por una guerra civil que enfrentaba a los partidarios del rey con los defensores del Parlamento, los puritanos. En el fondo, es una coartada para poner sobre el escenario un aria extraordinaria tras otra, además de los sobrecogedores coros 'especialidad de la casa' Bellini.

Viaja con nosotros a la era de Oliver Cromwell para conocer a Elvira, hija de un comandante puritano que se va a casar con su amado Arturo, partidario del rey... en una boda que va a acabar muy mal (aunque con una música ¡inolvidable!).

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