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"No debemos creer en las curaciones milagrosas"

Varios cuencos de medicina hierbática /

Cuando una enfermedad entra en nuestra vida o en la de un familiar es muy fuerte la tentación de buscar información en Internet. Y en ese rastreo tropezamos con un aluvión de datos, cifras, consejos y recetas entre las que sólo los muy expertos pueden distinguir. Hay de todo: desde disparates que se lo parecen a cualquiera, disparates disfrazados de sentido común o falsas terapias que prometen la curación y la mejoría, sin que ningún resultado científico avale sus promesas.

La pseudociencia puede dar un 'efecto placebo', puede costarnos mucho dinero, pero lo realmente grave es el riesgo que, en muchos casos, supone para la salud, según Vicente Baos que es médico de familia y forma parte del comité de expertos de la Organización Médica Colegial que está haciendo una lista de las páginas webs que promueven la pseudociencia. Baos avisa que "algunas de estas terapias tienen riesgo, sobretodo las que conllevan que el paciente abandone el tratamiento tradicional porque eso puede suponer la muerte de la persona." "El mayor problema -explica- es que cualquier persona puede inverntarse una terapia extravagante, difundirla y hacer negocio porque la información no está disponible de manera correcta".

Julián Rodríguez es una de las víctimas de estas terapias. Su hijo Mario murió de leucemia cuando tenía 21 años después de haber abandonado el tratamiento y de echarse en los brazos de un experto en medicina natural que le prometió curarlo solo con vitaminas. "Mi hijo lo pasó muy mal por la primera quimioterapia y no hubo manera de convencerlo porque estaba además muy influencia por su madre que es una enemiga declarada de la medicina".

"La mayor parte de los afectados no son conscientes de lo que les ha pasado y atribuyen la falta de éxito a lapropia enfermedad o a la mala suerte" explica Carlos Sardinero, abogado en derecho sanitario y derecho penal. Sardinero avisa que estamos ante una estafa difícil de demostrar porque "normalmente no hay métodos, protocolos ni fichas de los pacientes". "En algunos casos, estas personas diagnostican una enfermedad inexistente, la tratan y la persona se cura, por lo que se atribuyen el supuesto éxito", explica Sardinero.

Por eso el consejo que dan los tres es ser escéptico, pedir la máxima información y consultar con un médico titulado.

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