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Así es 'Gigantes': la serie de Urbizu con Coronado de patriarca en el Madrid más castizo

Visitamos el rodaje de la nueva serie de Movistar y charlamos con sus protagonistas

Enrique Urbizu y José Coronado, durante la visita de los periodistas al rodaje de 'Gigantes' /

Vive estos días la calle de San Bernardino en Madrid un trasiego inusitado. Furgonetas, muebles antiguos, cables… Un edificio casi vacío –solo reside una señora- tomado por productores, decoradores y un director de arte que ha colocado en la fachada una especie de medallón de Saturno. Como en el cuadro de Goya, el padre devora al hijo en una alegoría del paso del tiempo y el miedo a ser destronado. Las paredes de ese inmueble acogerán a un patriarca y sus hijos durante unos días para el rodaje de ‘Gigantes’, la serie de Enrique Urbizu para Movistar. “Es la historia de una saga familiar engendrada y educada en un régimen de una devastación moral absoluta. Es una gente feroz, una colección de soledades que se intentan destruir entre sí. Es oscura, dramática, no es un thriller, no es sobre la droga… Es una ficción sobre la familia, la soledad, la violencia, la ambición y sobre un estado de las cosas”, explica el realizador.

Escucha un resumen de las entrevistas en 'La Script'

La serie es una idea original de Manuel Gancedo que la cadena adquirió y encargó al director de ‘No habrá paz para los malvados’. El guionista Miguel Barros reescribió el material original y pronto se unió al proceso Michel Gaztambide, pluma habitual de sus cintas. Urbizu asumió la dirección y el desarrollo del proyecto que ha empezado a rodar hace unos días y se prolongará durante todo el verano. Dos temporadas de seis capítulos para “meter el hocico en el lado oculto y en el porqué de las cosas”. “Tengo interés por lo contemporáneo, por el funcionamiento real de la gente. Los thrillers buscan entretenernos y contarnos la jodida verdad. Es una serie de personajes, de sentimientos, de dolores muy profundos, no es de fuegos artificiales”, aclara Urbizu.

Personajes educados en la supervivencia más atroz, duros y quebradizos, Urbizu vuelve a contar con su actor fetiche, José Coronado, para interpretar a ese patriarca implacable. “Abraham Guerrero es la devastación moral hecha persona. Es un tipo tremendamente salvaje interiormente y no mueve un músculo por fuera. Es un hombre que ha quedado viudo, con tres hijos y los educa como él entiende la vida. Lo encontraron en un hospicio, no conoce padre y ni madre, se formó entre gitanos en el Madrid más castizo de los años 50, 60 y 70 haciéndose a sí mismo y levantando un imperio de trapicheos que ha llegado también a tocar el polvo blanco”, cuenta el intérprete antes de grabar la primera escena de la serie en un descampado de Madrid.

Imagen de la fachada del edificio con el madallón de Saturno / JOSÉ M. ROMERO

Una educación casi militar y una relación de amor-odio crean el ambiente de tensión propicio para que siempre esté todo a punto de estallar. “Son cuatro machos muy machos en un lucha para ver quién tiene más testosterona de los cuatro. Conforme vas viendo la serie, te das cuenta de que esa tensión tiene que explotar con cualquier chispa”, dice sobre la relación con sus tres hijos, interpretados por Daniel Grao, Isak Férriz, y Carlos Librado ‘Nene’. “Es un personaje que tiene algún blanco en la escala de grises. Es un hombre de palabra, de principios. Te da la mano y le da igual todos los contratos que puedan existir. Va a cumplir. Es un hombre que moriría por sus hijos pero si hay que matarlos, se les mata, sin despeinarse y sin agobiarse”, zanja Coronado.

Tres hijos con tres aspiraciones

“Hay conflicto entre todos todo el rato”, se apresura a señalar Daniel Grao. “Dijo padre que no nos quería cerca”, bromea al verse sentado junto a sus dos hermanos en la ficción durante una ronda de entrevista. Casado y con una hija, interpreta a Tomás, el mediano del clan. “Es el más desapegado de la familia, se ha creado otro universo pero siempre cae en volver a ellos”. Estudió, tiene su ‘cochazo’ y pretende diversificar el negocio familiar con el arte, por ejemplo. “Moderneces de corrupción”, dice Coronado, que chocan con la visión clásica de su padre.

(De izquierda a derecha) Los actores Carlos Librado ‘Nene’, Isak Férriz y Daniel Grao / MOVISTAR

Al hijo mayor, Daniel, lo interpreta Isak Férriz. “Es la viva imagen del padre, el heredero, tiene la lucha interna de ser como el padre y no querer serlo a la vez. Es el más impetuoso y visceral, el que menos piensa a la hora de hacer las cosas frente a Tomás, que es el sibilino”, cuenta el actor de un personaje que saca su cara amable cuidando del más pequeño. Carlos Librado ‘Nene’ es Clemente, el benjamín que quiere escapar del fuego cruzado. “Es el más noble, se centra en el deporte, en el boxeo, y en su novia para intentar dejar de lado los negocios familiares porque no le convence nada ese ambiente”. Criados sin una madre, sin cariño, en el fango de un monstruo, “el padre aviva que compitamos entre nosotros para que seamos esos Gigantes, como él mismo se ve y quiere que seamos”, concluye Grao.

Un Madrid de cine

“La serie es genuinamente madrileña, muy madrileña y del centro. Lavapiés, La Latina, el rastro…”. Muchas películas y series se ruedan en escenarios de la capital sin mostrar la esencia de la ciudad. Urbizu, que ha rodado ya algunas escenas en Almería, quiere que sea protagonista. “Me he dado mis paseítos por el Madrid castizo, observando a la gente cómo se sienta y cómo se mira”, comenta Coronado. Ambos defienden que se centra en la familia y no persigue retratar un entorno de pobreza del que padres e hijos no pueden salir. “Hay periferia, presencia del chabolismo, pero también grandes despachos y comisarías. No es una serie sobre la marginalidad”.

Satisfechos con la evolución de la ficción española y sin los límites de la televisión en abierto – “no tenemos que limar contenidos para que tengan menos riesgo, menos aristas, sean más convencionales, más digeribles por el conjunto de la familia”, dice Urquizu-, director y actor se lo toman como el rodaje de una película larga. “Para mí es hacer un cortometraje de largas dimensiones, no hago mayores distingos”, opina el vasco, quien ha reunido a gran parte del equipo de ‘No habrá paz para los malvados’. “Es un trabajo con sello Urbizu tremendo, músculo puro, fuera grasa ni en la dramaturgia ni en la realización. Es un trabajo con calidad y originalidad”, sentencia Coronado.

El sillón de Coronado en la casa del patriarca / JOSÉ M. ROMERO

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