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HORA 25 EN LA MODELO

El recuerdo de Puig Antich en la Modelo

Edición especial de Hora 25 desde una de las galerías de la prisión Modelo de Barcelona que cierra definitivamente 113 años después de su inauguración

En septiembre de 1973, Salvador Puig Antich fue detenido por la policía que unos meses antes había creado un grupo especial para perseguir a los integrantes del Movimiento Ibérico de Liberación. Puig Antich fue condenado a muerte en un consejo de guerra por el homicidio de un subinspector de policía y se convirtió en el último preso ejecutado en la Modelo. Era el 2 de marzo de 1974.

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Magda Oranich es una abogada penalista de un equipo que asistió a presos como Puig Antich. Ella recuerda que el nombre de esta prisión tenía un sentido pleno se pensó como un modelo penitenciario. "Se pensó para 800 presos y para un recluso por celda. Con el tiempo, llegaron a ocuparlas cinco o seis reos con el váter en el medio". Oranich empezó a visitar la prisión en 1969, atendía a presos políticos a los que llevaba cartas personales o explicaba lo que sucedía fuera de los muros de la prisión. "Era más que hacer técnicamente de abogado, nuestra labor era más importante". Oranich pasó la noche haciendo llamadas de todo tipo y a instituciones de fuera de España para intentar evitar la pena de muerte y la ejecución.  La abogada asegura que en la Modelo de Barcelona ella aprendió lo que era la tortura. "Se vivieron épocas muy duras, brutales, había funcionarios que maltrataban a los reclusos". 

Joan Isaac es cantautor y amigo personal de la familia de Puig Antich. Visitar la modelo le produce un escalofrío indisimulable. Isaac nos ha contado que conoció a la última compañera de Salvador a través de una de sus hermanas. "Margalida era una persona feliz y muy explosiva. Después de la ejecución de Salvador Puig Antich le perdí la pista". Joan Isaac volvió a recordar a esa mujer tres años después cuando componía canciones. "En una hora y media compuse el texto y la música. Al día siguiente acudí al estudio de grabación. Y la canción se convirtió en un himno en contra de la pena de muerte. Siempre que la he cantado en la Modelo han pasado muchas cosas".

Margalida Bover nunca pudo entrar a la cárcel en la que estaba preso Salvador Puig Antich. Ella acompañaba a las hermanas los sábados. Nos ha contado que "sólo sabía de él por ellas y por el abogado. Sólo lo vi el día del consejo de guerra, nos vimos pero no nos hablamos". Margalida trabajaba en Alianza Editorial así que hacía llegar libros a Salvador y otros presos. "Le enviaba también una ensalada césar que le gustaba mucho, algún jersey para que no pasara frío, calcetines..." Margalida dice de él que era generoso, libre, inteligente, "un amor, una persona completa". Describe estos años de recuerdo constante de la figura de Salvador. "Lo recuerdo todos los días, nunca he dejado de hacerlo desde que aquel día de me rompió el alma". 

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