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CRONOVISOR XVII

Tras el rastro de María Magdalena

Salpicada de una leyenda negra que no tiene respaldo alguno, ni en los propios textos evangélicos, la imagen de María Magdalena siempre ha permanecido en la sombra del Nuevo Testamento. ¿Fue la esposa de Jesús? Así lo creen muchos investigadores.

Ascensión de MAría Magdalena /

Si tuviéramos que citar la información que aparece en el Nuevo Testamento sobre María Magdalena, no tendríamos demasiados apuros ya que se cuentan con los dedos de una mano sus menciones. Los evangelios señalan que en la predicación y evangelización de Jesús de Nazaret le acompañaban los doce apóstoles y varias mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades (Marcos 16, 8; Lucas 8, 2). Concretamente, de María Magdalena se cuenta que salieron hasta siete demonios. Más adelante se dice de ella que fue una de las mujeres que permanecieron al pie de la cruz en la muerte de Jesús (Mateo 27, 56; Marcos 15, 40; Juan 19, 25). Finalmente, los cuatro evangelistas coinciden en señalarla como la primera persona que se acercó al sepulcro vacío con las primeras luces del día de Pascua (Mateo 28, 1; Marcos 16, 1; Lucas 24, 10; Juan 20, 1).

¿Quién fue la Magdalena?

El santoral de la Iglesia Católica identifica a María Magdalena con María de Betania, la hermana de Lázaro y Marta. Nacida precisamente en Betania, hija de Syr y Eucaria, la tradición la hace heredera del castillo de Magdala a la muerte de sus padres, lugar de donde tomaría su segundo nombre. Tal y como han citado algunos estudiosos “a pesar de los consejos de sus hermanos, se dejó llevar por sus inclinaciones mundanas y se entregó a un género de vida que hizo poca merced a su reputación”.

Tras la muerte de Jesús, la Magdalena, acompañada de sus hermanos Lázaro y Marta, tomó un barco que la dejó junto a las costas de Marsella. Allí, tras consagrar algunos años a la evangelización de los gentiles, dedicó sus últimos días a la penitencia y a la oración. En Marsella se conserva todavía la cabeza de la santa en el interior de un relicario de oro.

Sin embargo, poco o nada real es lo que se puede sonsacar de esta tradición. Es difícil conocer en qué momento de la historia apareció la leyenda negra que rodeará para el resto de los días la vida de la Magdalena, toda vez que ni en el Nuevo Testamento ni en los evangelios apócrifos se menciona en una sola ocasión que fuera en algún momento de su vida una prostituta.

 

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