El Ojo Izquierdo

Un ejercicio agotador, confuso y difuso

Iglesias y Rajoy disertaron para los suyos. Imperturbable y acorazado el presidente, espumoso y aguerrido el aspirante

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Ha tenido Mariano Rajoy el detalle de tomarse con profesionalidad la moción de censura y desde el primer momento de la sesión decidió fajarse en el cuerpo a cuerpo. Tiene el presidente mucho poderío en estas lides y a su veteranía de parlamentario le añade una singular característica, que no es otra que su facilidad para ponerse el impermeable marinero y activar el chaleco antibalas que trae de serie. Echarle casos de corrupción es inútil, le resbalan. Y así, respondiendo por los cerros de Úbeda todo es más sencillo.

Iglesias fue un batiburrillo, un agotador guirigay en el que se mezclaban larguísimos exordios historicistas con una prolija relación de medidas de gobierno; todo ello salpicado por inúmeros latiguillos y chascarrillos demagógicos o mitineros. Con todo, ¿dijo verdades Iglesias o lanzó propuestas interesantes? Pues sí. Las primeras, sabidas por todos. Y de las segundas, alguna hubo reseñable. Desbroce la hojarasca el señor Iglesias y refuerce el tronco, que así mejorará el mensaje.

¿Piden un resumen a este modestísimo Ojo? Pues ahí va. Iglesias y Rajoy disertaron para los suyos. Imperturbable y acorazado el presidente, espumoso y aguerrido el aspirante. Ni acusado ni acusador salen de la primera prueba mejor que como entraron. Iglesias ganó visibilidad, pero solo eso.

Sobrevolando el hemiciclo, el fantasma de Pedro Sánchez. Veremos qué nos depara el día. Ayer, un ejercicio agotador, confuso y difuso.