¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

LO QUE EL CINE NOS DEJÓ

El hombre que bailaba por las paredes

El 22 de junio se cumplen 30 años del fallecimiento del mejor y más elegante bailarín cinematográfico de todos los tiempos: Fred Astaire.

Era flaco, huesudo y más bien feucho pero nadie como él ha encarnado la clase y la elegancia en el cine. Su secreto residía en la gracia de movimientos y en la naturalidad con la que todo su cuerpo parecía moverse en cuanto escuchaba una nota musical. Detrás de aquella aparente sencillez a la hora de bailar se ocultaban, sin embargo, horas y horas de trabajo y preparación. Porque todos aquellos fantásticos números de baile que veíamos en sus películas eran el resultado de semanas, incluso de meses de ensayos, en los que el actor estudiaba cada paso para dar lo mejor de sí mismo.

A lo largo de su carrera Fred Astaire protagonizó más de treinta musicales. Diez de ellos junto a su pareja mítica, Ginger Rogers. En la pantalla la pareja desprendía encanto y glamour. Fuera de ella, en cambio, sus relaciones no eran demasiado buenas. Fred se quejaba de que ella no ponía el mismo empeño y concentración que él en el trabajo y Ginger siempre se consideró en inferioridad de condiciones ya que cobraba mucho menos que Astaire y sus personajes solían tener menos importancia enla película. Lo cierto es que durante los rodajes apenas se hablaban y muchas veces ni siquiera ensayaban juntos. Astaire y el coreógrafo Hermes Pan diseñaban los números de baile. En los ensayos Hermes asumía el papel dela actriz. Luego, el coreógrafo se encarga de enseñarle los pasos a Ginger y entonces se convertía en Fred.

En 1940 la pareja se separó. Ginger buscó papeles lejos del cine musical e incluso ganó el Oscar como mejor actriz por “Espejismo de amor” pero en los años siguientes su carrera fue decreciendo en éxito y popularidad. Fred Astaire en cambio siguió en primera línea durante muchos años trabajando con otras parejas como Cyd Charise, Judy Garland, Anne Miller, Leslie Caron o Rita Hayworth, su preferida. Los años no consiguieron menguar su ritmo ni su arte para el baile y mientras tanto, su talento como actor creció, de modo que interpretó también personajes que no bailaban. Y como su elegancia había madurado con los años, a nadie le extrañaba que sedujera a chicas a las que les sacaba más de veinte años. Aquí le vemos bailando con Eleanor Powell en “La nueva melodía de Broadway” en el que muchos consideran el mejor baile en pareja de la historia del cine.

Fred bailaba en pareja pero siempre se reservaba en cada película uno o dos números en solitario. La mayoría de ellos legendarios. Rodeado de zapatos voladores en “Vuelve a mí”, en un salón recreativo en “Melodías de Broadway 1955” o zapateando por las paredes y el techo de una habitación de hotel en “Bodas reales”. Y es que su arte y su genialidad desafiaban hasta las leyes de la gravedad.

Del género musical se despidió en 1968 con “El valle del Arco Iris”, que dirigió Francis Ford Coppola, y después siguió apareciendo en pequeños papeles dramáticos en películas como “El coloso en llamas” o “Un taxi malva”, hasta que puso fin a su carrera cinematográfica en 1981 con la película de terror “Historia macabra”. Donde no dejó de aparecer fue en la televisión con programas y especiales que arrasaban entre la audiencia.

Fred Astaire estuvo en activo en el mundo del espectáculo nada menos que 76 años. Hace un tiempo el American Film Institute le nombró la quinta mejor estrella masculina de todos los tiempos en su ranking histórico. Artistas de la talla de Nureyev le consideraban el mejor bailarín del siglo XX, pero por encima de todo fue un mito del cine clásico. Murió el 22 de junio de 1987 a los 88 años y está enterrado en el cementerio Oakwood Memorial Park de California, el mismo lugar donde se haya la tumba de su pareja más famosa: Ginger Rogers.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?