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¿Nueva etapa o nuevo PSOE?

Pedro Sánchez ya está al control total del partido con otro modelo, en el que los órganos tradicionales pierden fuerza frente a las bases. El tiempo dirá si es una nueva etapa o un nuevo partido

Pedro Sánchez tiene ya el PSOE en sus manos. Ha conformado una dirección de estricta confianza, sin cuotas ni barones y solo podrá ser destituido por la militancia. El PSOE inicia así una nueva etapa en la que Sánchez ya está al control total del partido con otro modelo, en el que los órganos tradicionales pierden fuerza frente a las bases. El tiempo dirá si es una nueva etapa o un nuevo partido.

La primera característica de este tiempo es la autoafirmación como un partido neto de izquierdas. Sin embargo, electoralmente necesitará pescar en los dos caladeros: en el de los votos que Podemos se llevó y en el del centro izquierda más moderado. Esa es la tarea.

Su estrategia externa pasará por trabajar con Podemos y Ciudadanos para marcarle la agenda legislativa al Gobierno. Y como ha anunciado, intentará una nueva mayoría alternativa al PP sin esperar a nuevas elecciones, algo que hoy parece inviable dada la declarada y creciente incompatibilidad entre Cs y Podemos. Y la estrategia interna, muy delicada tanto en cuanto el PSOE está aún fragmentado. Y aunque el equipo de Sánchez ha declarado el fin de las baronías y ha señalado a los presidentes de Valencia y Aragón, lo cierto es que el poder que hoy tiene el PSOE es territorial. Le convendría moverse con pies de plomo. De la inteligencia en las decisiones va a depender que el 40% que perdió las primarias devuelva lealtad o pedradas. Aunque la lealtad siempre es cosa de dos. Sánchez debería tener como objetivo sumar apoyos y ese ejercicio requiere más de la sutileza que del furor.

Del congreso sale, por primera vez, el reconocimiento de la plurinacionalidad de España. Los hechos son que Pedro Sánchez ya llamó a Rajoy para darle su apoyo respecto al proceso independentista, que la nueva dirección ha dicho que no quiere un hipotético gobierno con el PdCat o ERC, que no cuestionan que exista una sola soberanía, que del congreso sale renovado el compromiso por el Estado federal o que la propuesta de perfeccionar lo que llaman el estado plurinacional no genera derechos jurídicos, políticos o económicos. Es una propuesta que pretende mejorar el encaje de Cataluña en el sentido de la nación cultural reconocida por el Consejo de Europa. Esos son los hechos. Y visto así, parece una definición más inocua que otra cosa. Sin embargo el debate sobre esta novedad va a requerir explicaciones a fondo para que la sociedad en su conjunto y una buena parte del PSOE lo entienda. En cualquier caso, hoy empieza su andadura un partido y un líder libre de interferencias, al que le serán demandados en exclusiva los errores y reconocidos lo éxitos.

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