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EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA

¿Deben los padres hablar de política con sus hijos?

Este lunes en 'La Ventana' hemos hablado de niños y de política, dos conceptos que no son, ni mucho menos, incompatibles

De izquierda a derecha, Carles Francino, Michael Robinson, Roberto Sánchez, Íñigo, Lucía y su madre Mari Ángeles. /

En las elecciones generales de septiembre en Noruega se dejará votar de forma experimental a los niños de entre 10 y 15 años. Es una iniciativa que entronca con la idea que ya se ha puesto en marcha en algunos países, y que se debate en otros, de rebajar la edad del derecho al voto a los 16 años. El argumento principal incide en el sumo de responsabilidades que los jóvenes ya tienen a esa edad: pueden ser contratados, pueden hacer testamento o incurrir en responsabilidades penales. De esta forma, estarían perfectamente preparados para votar.

En Madrid, una familia decide el voto de forma conjunta para reivindicar iniciativas en nuestro país como la puesta en marcha en Noruega. Íñigo Pérez Lorenzo tiene de 14 años y Lucía Pérez Lorenzo tiene de 10 años, si estuviesen en Noruega habrían podido votar durante las siguientes elecciones generales. La política en su casa es un tema más y se normaliza, como tal, en las conversaciones con sus padres.

Su madre, Mari Ángeles Lorenzo explica que en su casa se habla de todo y que eso incluye "por supuesto" la política. Apunta que dentro de su entorno no conoce a muchas familias que dediquen el mismo tiempo que ella a inculcarle a sus hijos la importancia del debate político en el ámbito doméstico. "Yo quiero que mis hijos se involucren en la sociedad y lo hagan desde pequeños, deben conocer sus derechos y sus obligaciones", cuenta Mari Ángeles. "Sociedades como las noruegas demuestran lo que es en la medida que tiene en cuenta a sus niños, eso muestra su evolución y su inversión en el futuro", explica.

Íñigo reconoce que hablar de política le interesa "porque están hablando de lo que se supone que van a hacer en el país en el que vivo, entonces a mí también me influye". Entre sus amigos percibe poco interés al hablar de política y ve que "están influenciados por lo que dicen sus padres pero no tienen argumentos ni saben explicarlo".

Por su parte, Joel Benítez, con tan solo 13 años, ha vivido en un ambiente propicio para hablar de política. Su padre, periodista, y su madre, profesora, le han estimulado a querer enterarse de lo que ocurre en el mundo. De esa educación hace su interés por querer ser periodista mayor cuando crezca. "Esta misma mañana he hablado con mi padre de política, de la independencia de Cataluña", cuenta entusiasmado. En su casa es muy común, pero con sus amigos es más atípico, "a ellos no les suele interesar la política", apunta.

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