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Grandes misterios de la Arqueología

Este libro surge por una inquietud. Tenía previsto hace tiempo escribir mis peripecias por el ancho mundo (muchos de mis libros tienen que ver con lugares mágicos españoles) y La esfera de los Libros me dio la oportunidad de enfocar esos viajes en enclaves arqueológicos. Un relato donde hay muchos kilómetros recorridos, muchas lecturas, encuentros, investigaciones, vivencias y muchas rutas por países de cuatro continentes

Durante los últimos 30 años de mi vida. Me he dado cuenta que la mayoría de los grandes enclaves arqueológicos tienen cuatro aspectos fundamentales que no debemos desdeñar: el histórico, el arquitectónico, el astronómico y su evidente dimensión espiritual.

He intentado que mi obra no sea una más de esas que hacen una recopilación de enigmas arqueológicos. He querido huir de lo típico y de lo tópico porque la mayoría de los sitios que cito son lugares en los que yo he estado, en los que he aprendido y compartido experiencias y anécdotas. Porque le he querido dar mi toque y estilo personal, directo, ameno, añadiendo las últimas teorías que se han formulado sobre los diferentes yacimientos a los que hago referencia. Porque hay multitud de fotografías a todo color bajo la clásica premisa que a veces "una imagen vale más que mil palabras". Y porque al final del libro incorporo un anexo de "museos con cosas raras en sus vitrinas", todo un listado de aparatos, estatuas, piezas u objetos en general que desafían la razón y la cronología oficial y que muchos investigadores les ponen la etiqueta de "artefactos fuera de su lugar y su tiempo" (los famosos ooparts).

Lo que queda por descubrir

Otro de los planteamientos básicos que me he propuesto es reivindicar que queda mucho por descubrir aún, que no siempre lo que nos han contado se ajusta a la verdad y que muchas culturas y civilizaciones del pasado de la humanidad poseían grandes conocimientos científicos en cuanto a construcción, ingeniería, navegación, geografía y astronomía. Y, sobre todo, tenían una concepción sagrada de la existencia y del más allá. Nos han dejado grandes huellas arqueológicas en forma de pirámides, estupas, megalitos, santuarios, estelas, geoglifos o petroglifos que a día de hoy siguen planteando muchos interrogantes.

Un consejo que doy a mis amigos y mis lectores es que visiten todos los lugares que puedan, tanto en España como del resto del mundo. Que vayan al encuentro de esos vestigios, monumentos, ruinas o restos que en definitiva nos ponen en consonancia de lo que fuimos antes y de lo que somos en la actualidad. Lugares que sorprenden cuanto más sabes de ellos. Eso es lo que he intentado yo al buscar El Dorado en la laguna colombiana de Guatavita o al sobrevolar las pistas de Nazca en Perú o al bajar al hipogeo de Hal Saflieni en Malta o al penetrar en la ciudadela de Machu Picchu o al recorrer los dólmenes de Antequera en Málaga o al subir a la pirámide de Cobá en México. La sensación que tienes cuando estás allí es única e indescriptible. Una cosa es lo que se sabemos por lo que hemos leído, por la teoría, y otra muy diferente son las vivencias, sentimientos y emociones personales, algo que nadie te puede contar, algo que tan sólo puedes vivirlo tú mismo.

Arqueología y misterio son palabras que van muy unidas. No se queden solo en la mera lectura del libro. Ya lo dijo el gran don Miguel de Cervantes: "El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres". Avisados están.

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