¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

MEDIO MINUTO

España escandinava, a medias

Hay dos Españas. Somos esa España que legisla contra la violencia machista y por la igualdad. Pero también somos esa España con un paro insoportable, que ha hecho del empleo juvenil una quimera

Hay dos Españas. La España escandinava y otra España más meridional. Y el contraste es tal que desconcierta. La fiesta mundial del Orgulloha sido un rotundo éxito. En una España que se sitúa en el mismo grupo de Dinamarca, Finlandia, Suecia u Holanda, entre otros, como países que reconocen tanto la unión como la adopción por parejas del mismo sexo. Pura vanguardia en el país que hasta hace solo unas décadas incluía a los homosexuales en la ley de vagos y maleantes y que es hoy un país abierto, tolerante y entre los primeros del mundo en conceder peticiones de asilo por persecución por orientación sexual.

Más información

Somos esa España escandinava que legisla contra la violencia machista, contra el tabaco en los espacios públicos, que tienes leyes de igualdad y de dependencia o que autoriza la selección genética de los embriones para curar a hermanos enfermos. Un país que produce envidia.

Sin embargo, hay otra cara, esa más meridional que nos aleja del estereotipo nórdico. Es la otra España que nos devuelve a una realidad menos complaciente. La que a diferencia de los países que nos iluminan con sus políticas de derechos civiles mantiene tasas de paro insoportables, la que ha hecho del empleo juvenil una quimera y la que solo mira el crecimiento sin garantizar que de esta crisis sale toda la sociedad en su conjunto.

Con nuestro orgullo de país que progresa en lo civil, nos dejamos respecto a esos otros países mucha mas deuda publica y un PIB per cápita muy inferior. A diferencia de ellos dedicamos muchos menos recursos a la educación y nos cuesta implantar cualquier innovación metodológica eficaz. Son países que no laminan sus presupuestos de I+D a la primera de cambio y que además mantienen unas políticas publicas sólidas, con continuidad y sin alejarse de una coherencia de país. En fin, una España escandinava solo a medias.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?