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Unai Sordo: "Le diré a Rajoy que la precarización no puede ser la norma"

El nuevo secretario general de CCOO, que se reúne este lunes con el presidente del Gobierno, explica que el despido debe de ser el último recurso "tanto por justicia social como por eficacia económica"

El nuevo secretario general de CCOO Unai Sordo. / ()

El nuevo secretario general de CCOO, Unai Sordo ha mostrado esta mañana en Hoy por hoy su convencimiento de que "organizar colectivos tan difusos" como los repartidores de la empresa de comida a domicilio Deliveroo es uno de los retos del sindicato. "La sociedad es distinta a hace diez y veinte años. Ahora la empresa no es tan reconocible y tenemos que buscar nuevas herramientas de organización y representación", ha dicho para añadir que un sindicato tiene que ver con cómo se organizan las personas en el centro de trabajo y en la sociedad.

Entrevista completa a Unai Sordo. / CADENA SER

"Las rupturas muestran una viveza social y el sindicato no permanece ajeno", ha asegurado Sordo para justificar que los representantes de trabajadores precarios no acudan a CCOO o a UGT, a los sindicatos tradicionales, para buscar soluciones a su situación laboral.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se reúne este lunes con el nuevo secretario general de CCOO,  y con su antecesor en el cargo, Ignacio Fernández Toxo. "Nos ha llamado Rajoy, así que a ver qué nos cuenta", ha dicho Sordo, que compartirá dos reflexiones en ese encuentro. "El techo de gasto tiene un incremento insuficiente, necesitamos unos Presupuestos más expansivos. Y segundo: la necesidad de reformular el marco de relaciones laborales. Ahora hay un modelo basado en la precarización que no sirve para el futuro. El despido debe de ser el último recurso. La precarización del empleo no puede ser la norma. Tanto por justicia social como por eficacia económica. Hay que construir un marco laboral distinto". Son las reflexiones y convencimientos que trasladará el nuevo líder de CCOO al presidente Rajoy. 

UN LÍDER PRAGMÁTICO Y CON CAPACIDAD DE DIÁLOGO

JAVIER ALONSO

Unai Sordo llega a la cúpula de Comisiones Obreras a los 44 años. Bilbaíno de nacimiento e hijo de la emigración castellana. De esos orígenes guarda aún un vínculo muy estrecho con el pueblo de su madre, con Castronuño, en la provincia de Valladolid. Allí ya tiene apalabrado ser el pregonero de las fiestas de San Miguel en septiembre. Antes, hoy mismo, tendrá que pasar por La Moncloa para almorzar con Rajoy.

Graduado social por la Universidad del País Vasco (UPV) trabajó en una carpintería e hizo algún pinito como temporero en Valladolid. A los 18 años se convirtió en secretario de Juventud del sindicato en Bizkaia y desde 2009 era el secretario general de CC.OO. en Euskadi.

Allí ha convivido durante lo más duro de la crisis con el peneuvista Íñigo Urkullu como Lehendakari. De él destacan su pragmatismo y capacidad de diálogo, aunque no ha tenido una relación fácil con los sindicatos nacionalistas ELA y LAB, mayoritarios en Euskadi.

Ahora completa la renovación del tándem sindical a nivel estatal. La fórmula Toxo-Méndez, ahora será Sordo-Álvarez y uno de los retos para el vasco y para el catalán es mantener la unidad de acción sindical. Esa sintonía entre CC.OO. y UGT, que en el caso de Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez llegaba también a lo personal.

Aficionado a la lectura, tiene una novela autoeditada. En los días previos al Congreso ha combatido los nervios compartiendo en las redes sociales fotos de sus viajes. Consciente quizás de que ahora tendrá más complicado escaparse con Blanca, la periodista con la que comparte su vida.

O a Conil de la Frontera, a Cádiz, donde su hermana Leire tiene un restaurante. Allí tiene que ejercer su otra faceta recién estrenada, la de tío. Blanca, Leire y Ainhoa, la pequeña de los tres hermanos Sordo, le arroparon este fin de semana durante el XI Congreso Confederal.

Probablemente hayan sido sus únicas cómplices ajenas al sindicato durante el largo proceso de transición. Él, discreto y celoso de su intimidad, siempre negó estar en cualquier quiniela. No lo compartió ni con amigos de toda la vida. Sólo cuando le preguntaban si le gustaría estar en la línea de sucesión, se agarraba a algunos de los grandes referentes en la organización, a modo de salida de emergencia: "¡Cómo no me va a hacer ilusión dirigir una organización que han pilotado Marcelino Camacho o Antonio Gutiérrez!"

En su pueblo, en Castronuño, ya saben que el chico de Elisa, 'la Ratona', ha dejado de ser simplemente Unai para convertirse en Sordo.

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